31 marzo, 2026

La evolución de los amenities en edificios premium: de espacios aspiracionales a servicios esenciales

El mercado inmobiliario de alta gama redefine la experiencia residencial, integrando servicios y espacios que priorizan el bienestar, el trabajo híbrido y la funcionalidad, según especialistas del sector.

El mercado inmobiliario premium atraviesa una etapa de redefinición en la que los amenities dejan de ser un complemento aspiracional para convertirse en un componente estructural de la experiencia residencial. La transformación responde a cambios culturales como nuevas formas de habitar, el avance del trabajo híbrido, la búsqueda de bienestar integral y la consolidación de servicios antes asociados al ámbito hotelero.

“Si algo nos ha enseñado la última media década, es que el paradigma del ladrillo como activo estático, murió”, señala Marcos Villanueva, CEO de Waves, una compañía dedicada al gerenciamiento de activos inmobiliarios de clase A/A+. “Los nuevos proyectos ya no se definen solo por la calidad constructiva o la ubicación, sino por la sofisticación de lo que llamamos la ‘capa blanda’: los servicios, la tecnología y la curaduría de experiencias”, agrega.

Según reportes internacionales, los nuevos edificios se conciben como espacios flexibles, conectados y capaces de acompañar distintos estilos de vida, con amenities que aportan valor real al día a día. Esta tendencia se alinea con un mercado que prioriza la calidad de vida, la adaptabilidad y la integración de servicios novedosos.

Para Alice Pfeiffer, gerente de sucursal Nordelta y Puertos de Achaval Cornejo, el punto de partida es claro: “En proyectos premium lo que se busca es calidad y que los amenities realmente sirvan”. Su planteo sintetiza un cambio: ya no alcanza con sumar espacios por acumulación, sino que cada uno debe tener un propósito definido y un uso real.

El avance del trabajo híbrido es uno de los motores más visibles de esta transformación. La demanda de coworkings dentro de los edificios dejó de ser una tendencia incipiente para convertirse en un estándar en crecimiento. “Los nuevos espacios de cowork en los edificios incluyen buenas salas de reuniones, cerradas y aptas para tener encuentros virtuales”, explica Pfeiffer.

En paralelo, la lógica del hospitality —propia de los hoteles— se integra al diseño residencial, con servicios orientados a la experiencia, el confort y la atención personalizada, una tendencia que también se observa en mercados como Estados Unidos y Canadá.

En Argentina, esta convergencia entre bienestar, funcionalidad y servicio también se acelera. Alan Flexer, gerente de sucursal San Isidro de la inmobiliaria Narvaez, destaca que “los amenities en los proyectos premium están evolucionando hacia un enfoque vinculado al wellness y al bienestar integral, que hoy se volvió un eje central en el diseño residencial”. Ya no se trata solo de un gimnasio básico, sino de espacios pensados para nuevas formas de entrenamiento.

Flexer también subraya un fenómeno que gana terreno: “Aparecen con fuerza los espacios de uso colaborativo y utilidad práctica, donde el concepto de compartir cobra protagonismo”. Entre ellos, menciona espacios con cajas de herramientas, que permiten a los residentes acceder a ellas sin necesidad de que cada uno las compre, pudiendo incluso alquilarlas de manera organizada mediante tecnología.

“No se trata de tener solo áreas comunes sino también de dar servicios”, afirma Alex Sakkal, uno de los directores de la desarrolladora Nómada, que construye un proyecto mixto de US$75 millones en la avenida Santa Fe al 4600, en la Ciudad de Buenos Aires. “Habrá más de 1600 m² de amenities pensados para el bienestar: desde una terraza vegetada de 800 m², piscina con borde infinito, salón de eventos, cowork, salones gourmet y espacios recreativos para chicos”, agrega Andrés Neumann, otro de los socios de la empresa.

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