4 abril, 2026

Análisis de la pobreza en Argentina: más allá de los ingresos

Mientras el INDEC reporta una leve baja en la pobreza por ingresos, expertos analizan otros indicadores como empleo, salarios e inflación en servicios que complejizan el panorama y explican la percepción ciudadana.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la pobreza medida por ingresos descendió del 29,8% al 28,2% entre el segundo semestre de 2024 y el mismo período de 2025. Esta reducción implicaría, según los datos oficiales, que 2,8 millones de personas salieron de esa condición. Sin embargo, esta medición tradicional no contempla otras dimensiones como el acceso a la salud, la educación, un hábitat adecuado, servicios públicos o el nivel de endeudamiento de los hogares.

Especialistas consultados señalan que, para tener una visión más integral, es necesario observar otros indicadores económicos y sociales que presentan un escenario diferente.

Mercado laboral: desempleo y precarización

En el cuarto trimestre de 2025, la tasa de desempleo alcanzó el 7,5%, lo que representa un incremento de más de un punto porcentual respecto al mismo período de 2024. Esto se traduce en aproximadamente 200 mil nuevas personas desempleadas. Paralelamente, la tasa de empleo informal entre los asalariados registró un leve aumento, del 36,1% al 36,3%. La cobertura del Salario Mínimo Vital y Móvil respecto al valor de la Canasta Básica Total también cayó, pasando del 27,3% en diciembre de 2024 al 25,5% en diciembre de 2025.

La presión de los servicios en el costo de vida

Un factor clave en el análisis es la evolución de los precios de los servicios públicos. Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA, en diciembre de 2025 una familia necesitó $183.410 para cubrir necesidades energéticas, de transporte y agua potable, un monto 31% superior al de igual mes del año anterior. Expertos como Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, señalan que la composición del gasto de los hogares de menores ingresos ha cambiado, con un peso relativo de los servicios que hoy supera al de los alimentos. Este cambio, sostienen, no se reflejaría adecuadamente en la ponderación de la Canasta Básica Total utilizada para medir la pobreza.

“Si se ponderara adecuadamente esa canasta no sería de $1,5 o $1,6 millones para una familia tipo, sino que estaría entre $1,9 millones o $2 millones”, afirmó Salvia. Agregó que, aunque los ingresos se mantengan en términos reales, “no alcanzan a cubrir lo mismo: por eso en el bolsillo no se siente que ha caído la pobreza”.

El impacto de los alquileres

Otro rubro que presiona fuertemente el presupuesto familiar es la vivienda. Entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, con una inflación general del 31,5%, los precios de los alquileres registraron incrementos que, según las estadísticas oficiales, oscilaron entre el 70% y el 120%.

En conjunto, estos datos ofrecen una perspectiva multidimensional que complementa la medición oficial por ingresos y contribuye a entender la compleja realidad socioeconómica actual.

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