Una central de bombeo ubicada a 4.300 metros de altura busca estabilizar la red eléctrica y abastecer a millones de hogares, marcando un hito en la transición energética global.
En la provincia china de Sichuan, a unos 4.300 metros sobre el nivel del mar, avanza la construcción del proyecto Daofu, una central de almacenamiento de energía por bombeo. Esta tecnología funciona como una batería gigante para la red eléctrica: utiliza el excedente de energía, por ejemplo de fuentes renovables, para bombear agua a un embalse superior. Cuando la demanda aumenta, el agua desciende y genera electricidad al pasar por turbinas.
La instalación reporta una potencia instalada de 2,1 gigavatios (GW) y una capacidad de almacenamiento diario de 12,6 gigavatios-hora (GWh). Según las estimaciones, esta capacidad podría abastecer el consumo equivalente de dos millones de hogares.
El desarrollo cobra relevancia en el contexto global de transición energética, donde el almacenamiento se vuelve clave para gestionar la intermitencia de fuentes como la solar y la eólica. El almacenamiento por bombeo es una de las tecnologías más maduras para este fin, especialmente en regiones con relieve montañoso.
La construcción a esta altitud extrema presenta desafíos logísticos y climáticos significativos. No obstante, el proyecto se enmarca en la estrategia china de modernizar su red eléctrica, buscando no solo generar energía, sino también mejorar su gestión y estabilidad.
En comparación con infraestructuras emblemáticas como la central Grand Coulee en Estados Unidos, que tiene una mayor capacidad instalada pero opera bajo principios de hidroelectricidad tradicional, Daofu destaca por su enfoque en el almacenamiento a gran escala y en condiciones geográficas extremas.
