7 abril, 2026

Gabriela López Monzón: de abogada a diseñadora, una historia de reinvención profesional

La diseñadora argentina Gabriela López Monzón relata cómo dejó atrás 17 años de ejercicio del derecho para seguir su pasión por el arte y el diseño, un cambio radical que forjó durante su estadía en México y que consolidó con la creación de su estudio en Buenos Aires.

La diseñadora argentina Gabriela López Monzón, conocida como Gaby, construyó su carrera en el mundo del diseño tras un cambio radical en su vida profesional. Después de ejercer como abogada durante 17 años, decidió replantear su camino durante una mudanza familiar a Ciudad de México.

“Ese viaje fue una oportunidad de replantear todo lo que venía haciendo ruido en mi cabeza. Cuando una es madre, piensa en el ejemplo que da. Fue ahí cuando decidí patear el tablero”, recuerda López Monzón sobre el momento que marcó el inicio de su transición.

Su vínculo con el arte y lo creativo fue una constante, incluso durante su etapa en el derecho. “Mis dos mundos coexistían. Me sacaba un traje y me ponía otro”, describe. Este cambio era perceptible para su familia, que notaba su mayor felicidad al conectarse con actividades artísticas.

El proceso no estuvo exento de desafíos. Antes de partir a México, sufrió un accidente que dejó su brazo izquierdo con un 100% de incapacidad diagnósticada. Con determinación, logró recuperar un 60% de la movilidad a través de una rehabilitación intensiva. Este hecho también influyó en su acercamiento al arte, cuando al intentar estudiar escultura se encontró con limitaciones físicas que la llevaron a reorientar su expresión creativa.

Fue así como, siguiendo su interés por el diseño y el interiorismo, comenzó a formarse en esa área. En México desarrolló una etapa de gran creatividad que la llevó a trabajar en proyectos de interiorismo y mobiliario, e incluso a incursionar en el mundo de la moda.

Su regreso a la Argentina representó un nuevo desafío. “Cuando se fue, era abogada; cuando regresó, ya no”, explica. La decisión de invertir sus ahorros en desarrollar su marca y abrir un showroom propio generó escepticismo en su entorno. “Me decían que estaba loca, que volviera a la profesión”, comenta.

Contra esos pronósticos, en 2016 fundó C’est Moi, su estudio de arquitectura e interiorismo, junto con un showroom ubicado a la vuelta del Patio Bullrich en Buenos Aires. El proyecto rápidamente comenzó a crecer, consolidando su nueva carrera en el diseño.

“Siempre voy detrás de lo que me hace feliz. Ahí es cuando siento que no tengo límites”, reflexiona la diseñadora sobre su proceso de reinvención profesional y personal.

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