8 abril, 2026

A un año del acuerdo con el FMI: balance y perspectivas del programa económico

Se cumple un año desde la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Un repaso por los objetivos, resultados y desafíos pendientes de este programa financiero.

Este fin de semana se cumple un año desde que el gobierno argentino, encabezado por el presidente Javier Milei, firmó un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El anuncio, realizado el 11 de abril de 2025, incluyó la salida del cepo cambiario y la flotación del peso, medidas que en su momento impactaron en los mercados.

La firma del programa permitió un desembolso inicial de US$ 12.000 millones para reforzar las reservas del Banco Central. En el corto plazo, se observó una apreciación inicial del peso y una reducción del riesgo país. Para el gobierno, este acuerdo representó uno de los pilares para sostener el plan de desinflación sin un ajuste cambiario brusco en el camino hacia las elecciones.

Un año después, los análisis sobre los resultados del programa presentan matices. Según datos oficiales, las reservas internacionales brutas han aumentado, pasando de US$ 24.704 millones a US$ 44.248 millones. Sin embargo, las reservas netas líquidas, según la metodología del FMI, se mantienen en números negativos.

Economistas consultados ofrecen visiones diversas. Algunos señalan que el objetivo central del programa –fortalecer las reservas y facilitar el regreso a los mercados de capitales– no se habría cumplido en su totalidad. Otros analistas destacan que la instauración de una banda de flotación, en lugar de un tipo de cambio fijo, genera incertidumbre en una economía bimonetaria como la argentina.

El programa ha transitado por distintas etapas, con ajustes en su implementación, como la indexación de las bandas cambiarias a la inflación pasada a fines del año pasado. Si bien existe un diálogo fluido entre las autoridades argentinas y el staff del FMI, persisten diferencias en aspectos clave, como la meta de acumulación de reservas, que el organismo considera fundamental para medir la capacidad de pago.

El contexto externo, incluyendo eventos como las elecciones en Estados Unidos y su impacto en los flujos de capital hacia mercados emergentes, se presenta como un factor de incertidumbre para los próximos meses. No obstante, las proyecciones para este año anticipan un crecimiento económico y una reducción significativa del déficit de cuenta corriente.

La próxima Asamblea de Primavera del FMI en Washington será un espacio donde se evaluará el pasado y futuro de este programa, con un desembolso pendiente de aproximadamente US$ 1.000 millones.

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