En 1995, el arquero colombiano René Higuita ejecutó una acrobática y arriesgada maniobra en el mítico estadio de Londres que trascendió el resultado del partido y se convirtió en un ícono del fútbol mundial.
El 6 de septiembre de 1995, durante un amistoso entre Inglaterra y Colombia en el estadio de Wembley, el guardameta René Higuita realizó una jugada que quedaría grabada en la historia del fútbol. Frente a un centro del inglés Jamie Redknapp, Higuita se impulsó hacia adelante y, con un movimiento inverso, rechazó el balón golpeándolo con los talones por encima de su espalda. Aunque la acción fue anulada por fuera de juego, la imagen dio la vuelta al mundo.
La maniobra, bautizada como el ‘Escorpión’, fue el resultado de años de entrenamiento y reflejaba el estilo desinhibido y ofensivo que caracterizaba al portero colombiano. Higuita era conocido por actuar como un líbero, participando en la creación de juego y desafiando las convenciones de su posición.
Analistas del deporte señalan que el gesto técnico de Higuita tuvo un impacto que trascendió lo anecdótico. Su forma de jugar, junto a la de otros arqueros sudamericanos de la época, influyó en la dinámica táctica del fútbol moderno y en la posterior evolución del rol del guardameta.
La prensa internacional, incluida la tradicionalmente sobria británica, reconoció la espectacularidad del momento. Con los años, el ‘Escorpión’ ha sido elegido en diversas encuestas como una de las jugadas más memorables, consolidando a Higuita como una figura cultural cuyo legado se asocia con la creatividad y la personalidad del fútbol sudamericano de los años 90.
La carrera de René Higuita estuvo marcada por esta dualidad entre la genialidad y el riesgo. Su mentor en la selección colombiana, Francisco Maturana, destacó en su momento que la confianza extrema del arquero era un pilar para el equipo, permitiendo una defensa más adelantada.
A casi tres décadas de aquella tarde en Wembley, el ‘Escorpión’ sigue siendo un referente. Representa una era donde la expresión individual y la audacia encontraron un espacio en el fútbol de alto nivel, inspirando a nuevas generaciones de arqueros que, si bien priorizan la seguridad, estudian aquellos movimientos para mejorar su juego con los pies.
