31 mayo, 2026

Jóvenes atletas argentinas combinan deporte de alto rendimiento con estudios universitarios

Delfina Veljanovich, patinadora artística, y Candela Gentinetta, basquetbolista, relatan cómo logran equilibrar la exigencia del deporte de élite con carreras universitarias demandantes, destacando el apoyo de programas especiales.

Combinar el deporte de alto rendimiento con una carrera universitaria puede representar un gran desafío, pero varias jóvenes atletas argentinas han convertido esta dualidad en su realidad. Entre entrenamientos, competencias, horas de estudio y exámenes, Delfina Veljanovich, de la selección argentina de patinaje artístico, y Candela Gentinetta, integrante del seleccionado de básquet, demuestran que con disciplina es posible encontrar un equilibrio.

Delfina Veljanovich, de 21 años, es una de las patinadoras más destacadas del país. Oriunda del barrio porteño de Balvanera, comenzó su carrera en el club GEBA y a los 14 años ya representaba a Argentina en torneos internacionales. En 2022 quedó quinta en el mundial junior y el año pasado finalizó séptima en el mundial de mayores. Al terminar el colegio, decidió iniciar la carrera de Ingeniería Industrial. “Durante la pandemia empecé a hacer orientación vocacional. Me interesaba mucho todo lo que es el análisis de los procesos, la toma de decisiones, la organización”, explicó.

Para coordinar sus actividades, Delfina ingresó al Programa para Estudiantes Deportistas de Alto Rendimiento de la UBA, que ofrece un régimen especial de cursada y evaluación. “Me ayuda muchísimo el programa. Tengo un tutor designado y prioridad a la hora de anotarme en las materias, que es fundamental para gestionar los horarios”, detalló. La patinadora considera que el deporte y el estudio son “complementarios” y cada actividad la ayuda a desconectar de la otra. Actualmente se prepara para el Mundial de patinaje artístico que se realizará en octubre en Asunción, Paraguay.

Por su parte, Candela Gentinetta, nacida en Rafaela, Santa Fe, mostró aptitud para el básquet desde pequeña. A los 14 años logró su primera convocatoria a la selección juvenil y a los 18 comenzó a jugar de manera profesional. Paralelamente, siempre supo que quería estudiar Medicina. “Desde la primaria sabía que quería ser médica. Mi mamá es médica también”, contó la joven de 25 años, quien actualmente juega en la selección mayor femenina de básquet y en el Club Obras Sanitarias, y le falta solo un año para recibirse en la UBA.

Candela también se acopló al plan de deportistas de alto rendimiento de la universidad. “A mí me ayudó más que nada por el tema de las inasistencias, porque en la carrera se suele tomar mucha asistencia y yo siempre estaba caminando por la cornisa para no quedarme libre. Me dieron mesas especiales y hasta me han tomado examen a mí sola, me permitió seguir avanzando en la carrera”, aseveró. Ambas atletas enfatizan que, más allá de los sacrificios, son felices combinando ambas facetas de sus vidas.

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