Gustavo Benedetti, intendente de Arroyito, describió el deterioro del poder adquisitivo de los jubilados y los desafíos municipales en salud, infraestructura y servicios públicos.
El intendente de Arroyito, Gustavo Benedetti, describió con cifras concretas el deterioro del poder adquisitivo de los jubilados y admitió que el municipio enfrenta una demanda social “explosiva”. Según sus declaraciones, hace dos años una jubilación alcanzaba para pagar un geriátrico, mientras que hoy se necesitarían tres para acceder a uno de mediana calidad.
Las declaraciones surgieron en una entrevista radial en la que el jefe comunal repasó los principales desafíos de su gestión. En materia de salud, señaló que los montos que paga el PAMI por cada afiliado son insuficientes para cubrir tratamientos y cirugías de alto costo, lo que ha derivado en una mayor demanda en el hospital municipal.
Respecto a la infraestructura, Benedetti destacó el avance de la autovía hacia San Francisco y anticipó la concreción de un enlace para conectar la ruta vieja con la nueva, con el compromiso del gobernador Martín Llaryora para su ejecución.
En el ámbito educativo, el intendente recordó que el municipio debió constituir una empresa propia para terminar la Escuela Proa, luego de que dos empresas privadas abandonaran la obra. “Hoy es propiedad de todos los arroyitenses”, afirmó.
Ante la imposibilidad de muchos vecinos de afrontar facturas de electricidad elevadas, el municipio implementó un sistema de medidores prepago. Esta solución permite a las familias cargar energía según sus posibilidades, evitando la acumulación de deudas impagables.
En el plano político, Benedetti se diferenció del ala del radicalismo que apoya al gobierno nacional, sosteniendo que el partido debe mantener una línea alejada de La Libertad Avanza.
