La Asociación de Personal del INTA manifestó su oposición a una serie de medidas que, según su visión, implican un desmantelamiento del organismo y ponen en riesgo su patrimonio y función federal.
La Asociación de Personal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (APINTA), Seccional El Colorado, expresó su rechazo a lo que denomina un “plan de desmantelamiento” del organismo. Desde la entidad señalan que las medidas presentadas como una “reestructuración” afectan la esencia federal de la institución.
Entre los puntos destacados, APINTA menciona el cierre de Agencias de Extensión y oficinas de desarrollo rural en provincias como Chaco y Formosa, lo que, según su perspectiva, deja a productores sin acompañamiento técnico y genera incertidumbre laboral para el personal.
Además, la asociación denuncia la posible venta de campos experimentales, incluyendo un campo anexo en Bartolomé de las Casas, considerado clave para la investigación ganadera. Afirman que estos activos son patrimonio público y no deberían ser enajenados.
Otro punto de conflicto es la implementación de retiros voluntarios, que, según APINTA, buscan “vaciar de conocimiento al Estado”. También exigen el cese de lo que califican como persecución a dirigentes sindicales y mayor transparencia informativa.
En su comunicado, APINTA define al INTA como un motor de innovación y soporte para la agricultura familiar, exigiendo el cese de la venta de tierras, la reapertura de agencias y un cambio en la política presupuestaria hacia el organismo.
