El gobierno estadounidense ordenó acelerar la evaluación de sustancias como la ibogaína para tratar condiciones de salud mental, un paso que podría agilizar futuras aprobaciones.
El gobierno de Estados Unidos ordenó este sábado acelerar la revisión de ciertos fármacos psicodélicos con fines medicinales, un movimiento que podría modificar el enfoque sobre el uso de estas sustancias. La medida, impulsada por decreto, apunta específicamente a la ibogaína, actualmente clasificada como una sustancia ilegal de alto riesgo bajo la categoría más restrictiva a nivel federal.
La administración dio pasos concretos para flexibilizar las restricciones y promover la investigación de su uso médico. El objetivo es evaluar la aprobación de esta droga y otras para el tratamiento de casos de depresión severa y trastorno de estrés postraumático (TEPT).
“Esta orden garantizará que las personas que sufren síntomas debilitantes finalmente puedan tener la oportunidad de recuperar sus vidas”, afirmó el presidente Donald Trump en el decreto, donde sostuvo que la innovación permitirá “acelerar drásticamente” el acceso a posibles tratamientos.
El anuncio se produjo luego de que el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y otros funcionarios hubieran prometido facilitar el acceso médico a estos compuestos. Se trata de un tema que cuenta con respaldo bipartidista en el Congreso estadounidense.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) planea emitir la próxima semana autorizaciones prioritarias para tres psicodélicos, lo que permitiría reducir los tiempos de revisión de meses a semanas si cumplen con los criterios establecidos.
Sin embargo, expertos advierten sobre los riesgos del uso de estas drogas. La ibogaína, por ejemplo, puede provocar arritmias graves. Actualmente, ningún psicodélico está aprobado en Estados Unidos, aunque varios –como la psilocibina, el MDMA y el LSD– se encuentran en estudio para el tratamiento de trastornos mentales.
