El concepto de “economía K”, popularizado por los economistas Claudio Zuchovicki y Ricardo Arriazu, describe una recuperación desigual donde algunos sectores prosperan mientras otros se hunden. Los datos del primer bimestre de 2026 confirman esta tendencia.
El término “economía K” fue popularizado esta semana por el economista Ricardo Arriazu, aunque se atribuye su origen a Claudio Zuchovicki. Ambos son referentes que el Gobierno respeta, y la metáfora busca describir la situación económica actual: una pata que sube (sectores ganadores) y otra que baja (sectores perdedores), sin medias tintas.
Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del primer bimestre de 2026, la economía no entró en recesión técnica, ya que se registró un leve crecimiento del 0,2% en el período enero-febrero. Si marzo mantiene la tendencia, el primer trimestre cerraría con un empate técnico respecto al último de 2025. Sin embargo, el crecimiento es débil y desigual.
Sectores ganadores
La pata ascendente de la “K” está impulsada por:
- Agro: motor principal, con buenos resultados en trigo, maíz y la campaña gruesa, beneficiado por la reducción de retenciones y la recuperación tras la sequía de 2023.
- Minería y energía: dinamismo notable gracias al litio (Argentina se convirtió en el segundo exportador mundial en mayo) y al desarrollo del yacimiento de Vaca Muerta.
- Intermediación financiera: recuperación tras un 2025 complicado, impulsada por la estabilidad macro, tasas más reales y el repunte de créditos hipotecarios.
Sectores perdedores
La pata descendente afecta principalmente a:
- Industria manufacturera: caídas interanuales del 2,6% en enero y del 8,7% en febrero, golpeada por la caída del consumo, la apertura importadora, el aumento de servicios públicos y los altos costos en dólares.
- Rubros específicos: vehículos y autopartes, textiles, papeles, químicos, metalurgia, siderurgia, muebles, electrodomésticos, audio y comunicación, todos con un arranque de año negativo. Incluso alimentos y bebidas muestran signos de debilidad.
La recuperación, aunque evita la recesión, es marcadamente desigual: mientras unos sectores festejan, otros enfrentan un panorama sombrío con pocas expectativas de mejora a corto plazo.
