Más de 70 legisladores demócratas de la Cámara de Representantes instaron al presidente Donald Trump a no permitir que fabricantes chinos de automóviles instalen plantas en Estados Unidos, argumentando riesgos para la seguridad nacional.
Una nueva barrera parece erigirse en Estados Unidos en su intento por evitar la llegada de la industria china, en particular en el sector automotriz. Este martes, más de 70 legisladores demócratas de la Cámara de Representantes instaron al presidente Donald Trump a no permitir que los fabricantes de autos chinos instalen plantas en EE.UU., como había sugerido en su momento el propio mandatario.
Los legisladores, encabezados por Debbie Dingell y Ro Khanna, pidieron a Trump mantener vigente la prohibición que cuenta con el fuerte respaldo de los fabricantes estadounidenses de autos, tanto nacionales como extranjeros. Otros tres senadores demócratas habían elevado el mismo pedido semanas atrás, previo a la cumbre entre Trump y el presidente de China, Xi Jinping.
“No debemos ceder la industria automovilística estadounidense a un competidor estratégico que busca el dominio mundial”, afirmaron los legisladores en una carta. “Le instamos a que adopte medidas claras y decisivas para garantizar que no se permita a los fabricantes de automóviles chinos entrar en el mercado de EE.UU. en ninguna capacidad”, expresaron.
El Gobierno de Joe Biden había impuesto en enero de 2025 una normativa de amplio alcance que prohíbe a los fabricantes chinos de automóviles vender autos de pasajeros en EE.UU., alegando motivos de “seguridad nacional” relacionados con la capacidad de los vehículos para recopilar datos sensibles sobre los propietarios estadounidenses. Meses después, cuando Trump asumió, impuso elevados aranceles para evitar su llegada.
En un comunicado, la Embajada de China en Washington instó a EE.UU. a “dejar de forzar el concepto de seguridad nacional, poner fin a las medidas discriminatorias y excluyentes y proporcionar un entorno empresarial justo, transparente y no discriminatorio”. La Casa Blanca respondió que “si bien el Gobierno trabaja constantemente para garantizar una mayor inversión en el resurgimiento industrial de EE.UU., cualquier idea de que comprometeríamos nuestra seguridad nacional para lograrlo es infundada y falsa”.
En enero, Trump dijo que estaba abierto a que los fabricantes de automóviles chinos construyeran vehículos en Estados Unidos. “Si quieren venir, construir una planta y contratarlos a ustedes, a sus amigos y a sus vecinos, me parece estupendo, me encanta”, había declarado ante el Detroit Economic Club. El mes pasado, las asociaciones del sector automotor que representan a casi todas las grandes empresas del sector instaron al Gobierno de EE.UU. a mantener fuera a los fabricantes chinos de autos.
