La reciente reforma laboral vuelve a poner el foco en uno de los sectores con mayor informalidad: el de las empleadas domésticas. Especialistas analizan los cambios y su alcance real.
La reciente reforma laboral vuelve a poner el foco en uno de los sectores con mayor informalidad: el de las empleadas domésticas. Para la contadora Gabriela Márquez, los cambios son puntuales y no transforman de fondo la situación.
“Principalmente, lo que cambia es el periodo de prueba”, explicó, y detalló que ahora “el periodo de prueba va a ser de hasta seis meses”, tanto para trabajadoras con retiro como sin retiro.
Otro de los aspectos relevantes tiene que ver con la formalización de los pagos. “Se pide y se quiere emplear que cuando se emita el recibo de sueldo, se haga por medio de la página de ARCA”, señaló, destacando que esto permitirá mayor claridad en la relación laboral.
La especialista subrayó que el régimen de casas particulares mantiene su esencia. “Se está respetando, sobre todas las cosas, el propio régimen”, indicó, aclarando que no habrá modificaciones estructurales más allá de los puntos mencionados.
En línea con la digitalización, también se impulsa el uso de medios bancarios. “Es fundamental que la empleada empiece a considerar abrir una cuenta bancaria”, afirmó, ya que esto permitirá dejar constancia de los pagos y reducir el uso del efectivo.
Sin embargo, Márquez relativizó el impacto de estas medidas sobre la informalidad. “Personalmente, creo que no”, respondió ante la consulta sobre si la reforma incentivará el empleo en blanco. Y argumentó: “El régimen de empleados de casas particulares siempre fue muy benevolente”, en comparación con otros sectores.
Uno de los puntos centrales del análisis es el bajo costo relativo de registrar a una trabajadora. “El empleador paga más o menos un 30% de lo que pagaría un empleador común”, explicó, lo que evidencia que el problema no es estrictamente económico sino también cultural e informativo.
En ese sentido, remarcó la necesidad de mayor difusión: “Hoy hay que empezar a difundir el tema para que los empleadores se anoticen”, sostuvo, al señalar que muchos desconocen las condiciones reales del régimen.
La contadora también puso el foco en las consecuencias de la informalidad a largo plazo. “¿Qué va a pasar con sus aportes?”, planteó al referirse a trabajadoras con años no registrados. Y advirtió: “Tiene que pagar ella misma sus aportes”, lo que implica costos elevados para acceder a una jubilación.
Además, describió una situación crítica en los ingresos del sector. “Un empleado de casa particular va a cobrar menos en abril de lo que cobró en marzo”, alertó, debido a la falta de actualizaciones salariales y bonos.
Finalmente, Márquez enfatizó el rol de los empleadores en mejorar las condiciones laborales: “¿Por qué no vas a reconocerle ese empleo registrado?”, cuestionó, apelando a la responsabilidad individual en un contexto de debilidad estructural.
