1 mayo, 2026

Cómo reaccionar ante un intento de robo vehicular: la maniobra clave para escapar

El bloqueo del paso es una de las tácticas más comunes en robos de autos. Un especialista explica las técnicas de manejo evasivo que pueden salvar vidas.

Una de las maniobras más frecuentes para el robo de vehículos es el bloqueo del paso en plena circulación, con el objetivo de obligar al conductor a frenar para luego bajarlo del auto. Ante estas situaciones, el manejo evasivo se posiciona como una herramienta concreta para aumentar las posibilidades de salir ileso.

Se trata de decisiones técnicas que deben practicarse permanentemente para poder ejecutarse en segundos y con precisión. La preparación toma más relevancia si se considera que en el acumulado del primer trimestre del año, en las provincias de Córdoba, Mendoza y Santa Fe, se registró un aumento del 15% en los robos vehiculares respecto del mismo período del año anterior, según Strix, plataforma especializada en seguridad. Los SUV son los vehículos que más crecieron en las búsquedas de los delincuentes y ya casi igualan a las pickups 4×4, que durante muchos meses fueron el modelo predilecto.

Ante este escenario, el instructor de manejo defensivo y evasivo, Abel Ratowiecki, detalló cuáles son las principales situaciones de riesgo y cómo actuar. La premisa principal es que no hay margen para aprender en el momento o improvisar, ya que la eficacia depende de haber practicado previamente.

Una de las situaciones más frecuentes es el bloqueo por parte de otro vehículo, ya sea en posiciones enfrentadas o con el mismo cruzado en diagonal para evitar el paso. En ese caso, la decisión debe ser inmediata pero controlada. Cualquier tipo de reacción solo puede tener lugar si se logra anticipar la situación. En el momento en que los delincuentes están cerca del auto o el conductor, hay que bajar del vehículo sin realizar movimientos bruscos que puedan provocar una reacción en los asaltantes.

“El primer paso es frenar con firmeza, sin perder el dominio del volante. Luego, verificar rápidamente a través de los espejos que exista espacio libre detrás. Si lo hay, se debe colocar marcha atrás y retroceder con decisión hacia ese espacio. Una vez liberada la zona, el siguiente movimiento es girar y salir”, explicó Ratowiecki.

El punto clave está en la prevención. Mantener siempre una distancia de seguridad al circular brinda ese margen que puede convertirse en la única vía de escape. Cuando el vehículo que bloquea deja un espacio lateral, la maniobra consiste en desviarse hacia ese sector, pero la clave está “en no tener miedo de reducir la velocidad para ganar control”. Luego se debe identificar hacia qué lado existe un espacio real de salida. El giro del volante debe ser firme, pero progresivo, evitando movimientos bruscos. Una vez superado el obstáculo, se acelera y se estabiliza la trayectoria.

El error más común es el volantazo desesperado. “El movimiento tiene que ser decidido, pero controlado”, advierte el especialista. En situaciones donde el bloqueo es muy cercano y no hay margen para maniobras amplias, puede recurrirse a un giro más brusco utilizando el freno de mano, solo en vehículos con transmisión manual. Es una técnica que exige práctica, ya que ejecutada de forma incorrecta puede derivar en la pérdida total del control.

Cuando el bloqueo es total y no hay espacio lateral inmediato, la opción es invertir el sentido de marcha mediante la llamada maniobra en “J”. Se trata de una maniobra que combina coordinación y tiempo. Sin entrenamiento, su ejecución en la vía pública resulta altamente riesgosa.

Más allá de las técnicas, el elemento decisivo es la preparación. El manejo evasivo forma parte de programas que entrenan no solo las maniobras, sino también la capacidad de mantener la calma, interpretar el entorno y tomar decisiones bajo presión. La diferencia entre bloquearse o actuar con eficacia suele estar en ese entrenamiento previo. Porque cuando el riesgo es real, no hay tiempo para improvisar, solo para aplicar lo aprendido.

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