5 mayo, 2026

Tomás Rottemberg: su legado, los nuevos proyectos y su vida junto a Natalie Pérez

A 20 años de su inicio en la producción teatral, Tomás Rottemberg habla sobre el peso del apellido, los grandes espectáculos que prepara y su relación con la actriz y cantante.

“No le tengo miedo ni aprensión al apellido, a lo que viene por herencia. Aprendí a tomarlo como propio de la mejor manera, sobre todo, con mucho trabajo. Le saqué presión al tema. Después de tantos años, mi recorrido me da la seguridad necesaria para poder afrontar la actividad”, afirma Tomás Rottemberg desde su oficina en el tercer piso del Multiteatro, justo debajo de la de su padre, Carlos Rottemberg.

Hace dos décadas que Tomás ocupa ese espacio en el ecosistema de cuatro salas teatrales que fundó Blanca Podestá en plena Calle Corrientes. La “factoría Rottemberg” también incluye el Multitabarís, el Metropolitano y el histórico Liceo en Buenos Aires, además de los espacios Neptuno, Lido, Bristol, Mar del Plata, Atlas y América en Mar del Plata.

Consultado sobre si percibió prejuicios al inicio de su carrera, responde: “Siempre fui muy cuidadoso y respetuoso de la profesión, de las personas, ubicado en el lugar que me correspondía naturalmente para cada momento y edad de mi vida laboral y personal”. Y agrega: “Nunca entré pateando puertas, no va conmigo, es una forma de ser”.

Tomás Rottemberg tiene nombre y trayectoria propia, aunque no se pueda evitar asociarlo a su padre, quien construyó un imperio teatral a base de trabajo y esfuerzo. A su oficina se llega por un ascensor que da a un hall con un sector administrativo y una puerta que, al abrirse, revela una sala en penumbras. “Suelo estar más tiempo en las salas cuando están vacías que cuando se llenan de gente”, reconoce el productor.

En los últimos tiempos, su vida personal se apartó del bajo perfil a partir de su noviazgo con la actriz y cantante Natalie Pérez. A sus 40 años, Tomás se muestra selectivo: “Estamos en dos proyectos grandes: el estreno de Charlie y la fábrica de chocolate y, algo personal, la Fábrica de Arte Contemporáneo (FAC). Le estoy poniendo mucho ojo, ficha, corazón y cabeza”.

La FAC abrirá el 11 de noviembre en la esquina de Perú y San Juan, en San Telmo. “Será un lugar interdisciplinario donde podrán convivir las instalaciones, el videoarte, la fotografía. Creemos que se convertirá en un espacio de encuentro, con una gran intervención artística”, explica. El proyecto lo inició con su abuelo Miguel, ya fallecido, y lo continúa con su tío abuelo Enrique Rottemberg y su primo Pablo Dorfman.

En cuanto a los grandes espectáculos, desde el 4 de junio subirá a escena Charlie y la fábrica de chocolate en el Gran Rex, tras los éxitos de Matilda, School of Rock y La Sirenita. “Encaramos estas obras enormes con mucha responsabilidad, se trata de seguir en la línea de proyectos valiosos, donde lo artístico no está librado al azar”, sostiene. Junto a Ozono y MP Producciones, la familia Rottemberg apuesta por shows de gran producción, con fantasía, humor, colorido y contenido pedagógico.

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