7 mayo, 2026

Eduardo Ruiz Sosa publica novela sobre el desarraigo migrante

El escritor mexicano Eduardo Ruiz Sosa acaba de lanzar ‘El paisaje es un grito’, una obra que explora el desarraigo y las fronteras desde una perspectiva literaria que conecta América Latina y España.

El mexicano Eduardo Ruiz Sosa ha publicado recientemente la novela El paisaje es un grito (Editorial Candaya), una obra ambientada en los flujos de población. En ella, el autor sostiene que “uno, como migrante, siempre está con un pie a cada lado, y el resto del cuerpo no sabe para dónde hacerse”.

Ruiz Sosa reside desde hace ocho años en España, donde ya había vivido otros ocho como estudiante, con un paréntesis en medio para trabajar en la Universidad Autónoma de Sinaloa (México). En su nueva novela explora el desarraigo del migrante expulsado del “Otro lado”, en este caso Estados Unidos. El autor reivindica que tanto la literatura española como la latinoamericana han tratado este tema, “pero parece que alguien quiere separarlas y que parezca que hablan de cosas distintas”.

El paisaje es un grito aborda la cuestión de los desaparecidos, mientras que su novela anterior, El libro de nuestras ausencias, trataba sobre el descubrimiento de fosas de la violencia del narcotráfico. “Aquí hay también una historia de fosas y cuerpos no encontrados, que es la del franquismo”, indica el autor. “Y lo mismo se puede trasladar a Argentina, Brasil o Portugal”, añade este ingeniero industrial y doctor en Historia de la Ciencia.

La obra también se conecta con temas actuales como el proceso de regularización migratoria en España. Ruiz Sosa profundiza en la idea del “Otro lado”, que le preocupaba desde niño: “Las primeras veces que fui a Tijuana, de niño, decir eso para mí implicaba irse al otro mundo, a la otra vida, morirse, desaparecer, pero era cruzar la frontera”. Con los años, entendió que esos lindes se difuminan en contextos laborales: “Los migrantes que están en el otro lado trabajan para amos que también están de este lado”. “Las fronteras están para ciertas prohibiciones, pero no para la explotación”, sostiene.

En el libro aparecen las maquilas, fábricas “esclavizantes” dedicadas a la manufactura, donde Ruiz Sosa trabajó y que califica de “infierno”. Allí vuelve a conectar a España con Latinoamérica: “El esclavismo se acabó en teoría hace años, pero luego vas por Almería (sur de España), ves todos estos mares de plástico y sabes que dentro hay personas que están cocinándose vivos y que, prácticamente, todas son migrantes, muchas sin papeles, en condiciones insalubres y con sueldos miserables”.

En una imagen del libro, un personaje atraviesa uno de los túneles que cruzan la frontera con Estados Unidos y, una vez al otro lado, espera a su madre mientras ve “cómo el túnel escupe mano de obra barata”. Sobre el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas estadounidense (ICE), señala que es “una institución prácticamente nazi” y añade que “los centros de atención de migrantes en aquella frontera, pero también aquí, no están muy lejos de los campos de concentración”.

Como escritor, Ruiz Sosa deja la documentación en manos de los periodistas y entiende que a él le toca “transmitir la afectación, las emociones, algo que no se hace solo enumerando acontecimientos, sino desmenuzándolos y haciendo que atraviesen, confundan y disloquen”.

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