El 29 de mayo de 1997, el músico Jeff Buckley falleció ahogado en el río Wolf, en Memphis, Tennessee. Tenía 30 años y se encontraba en la etapa de preparación de su segundo álbum de estudio.
La madrugada del 29 de mayo de 1997, Jeff Buckley se metió al agua vestido y había bebido una cerveza. Cantaba “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin mientras sonaba en un estéreo cercano. La estela del barco lo arrastró hacia el fondo del río Wolf, un afluente del Misisipi, en Memphis, Tennessee, Estados Unidos. Tenía 30 años y, esa misma noche, debía reunirse con su banda para comenzar tres semanas de ensayos de lo que sería su segundo álbum.
Las autoridades lo buscaron durante seis días hasta que un pasajero de una embarcación divisó su cuerpo flotando cerca de Beale Street. La autopsia descartó el uso de drogas y confirmó solo el rastro de aquella cerveza que había bebido. Su muerte fue declarada accidental.
Jeff Scott Buckley —conocido entre sus cercanos por su segundo nombre, Scottie— nació el 17 de noviembre de 1966 en el condado de Orange, California. Su madre, Mary Guibert, lo crió sola. Su padre, el cantautor Tim Buckley, abandonó a Guibert cuando estaba embarazada de cinco meses y solo conoció a su hijo una vez, cuando el chico tenía 8 años, pocos meses antes de morir.
Buckley creció entre bandas del circuito de rock de California. A los 14 años ya cantaba “Roxanne” de The Police en actuaciones escolares. Su carrera tomó forma en 1991, cuando llegó a Brooklyn para un concierto tributo a su padre. Tras ese concierto, Buckley se instaló en el East Village de Manhattan y comenzó a tocar los lunes a la noche en el Club Sin-é. Acompañado solo de su guitarra eléctrica, alternaba canciones propias con versiones de Bob Dylan, Led Zeppelin, Edith Piaf y Nusrat Fateh Ali Khan.
En diciembre de 1993, Columbia Records publicó Live at Sin-é, un disco de cuatro canciones grabado en ese café. Fue su primera grabación comercial. Para entonces, Buckley ya había entrado al estudio con el bajista Mick Grondahl, el baterista Matt Johnson y el productor Andy Wallace. Grabaron siete canciones originales —entre ellas “Grace” y “Last Goodbye”— y tres versiones: “Hallelujah” de Leonard Cohen, “Corpus Christi Carol” de Benjamin Britten y una tercera.
El 23 de agosto de 1994, Grace llegó a las bateas estadounidenses. El disco combinaba rock alternativo con texturas melódicas. No fue un éxito inmediato en Estados Unidos, pero Francia lo recibió de otra manera. El 13 de abril de 1995 se anunció que Buckley había ganado el Grand Prix International du Disque — Académie Charles Cros 1995. Francia también le otorgó un disco de oro por las ventas del álbum.
Entre todas las canciones de Grace, la versión de “Hallelujah” marcó su carrera. Buckley tomó la reformulación que John Cale hizo en 1991 del tema de Leonard Cohen y la convirtió en una plegaria íntima ejecutada con guitarra eléctrica y voz. Buckley declaró: “Es sobre sexo, no un homenaje a Dios sino un orgasmo”.
Tras el lanzamiento de Grace, Buckley pasó dos años en la ruta. Tocó en clubes, teatros y festivales de América del Norte, Europa, Japón y Australia. La gira australiana de principios de 1996 —llamada “Hard Luck Tour”— fue la última con el baterista Matt Johnson.
A fines de 1996 comenzó su “Phantom solo tour”: una serie de shows sin anunciar por el noreste de Estados Unidos bajo distintos nombres falsos. El objetivo era probar canciones nuevas en vivo sin la presión de ser Jeff Buckley.
Durante el verano y el otoño de 1996, y en los primeros meses de 1997, Buckley grabó de manera intermitente con el productor Tom Verlaine en Nueva York y en Memphis. En febrero de 1997 presentó a su nuevo baterista, Parker Kindred, en un show en el Arlene Grocery del Lower East Side de Nueva York. Luego mandó a la banda de vuelta a la ciudad y se quedó solo en Memphis durante marzo y abril para seguir trabajando en las canciones. Grababa maquetas en un cuatro pistas.
Su último show fue el lunes 26 de mayo de 1997 en el club Barrister’s de Memphis. Tres días después estaba muerto. Esa noche del 29 de mayo, Buckley esperaba a su banda para iniciar tres semanas de ensayos. El productor Andy Wallace tenía previsto unirse a ellos en Memphis a fines de junio para grabar el nuevo álbum, que iba a llamarse My Sweetheart, The Drunk.
Rebecca Moore, ex pareja de Buckley, declaró a la revista People en agosto de 2025: “Fue la conversación más hermosa que tuvimos en nuestros siete años de conocernos, pero también la más perturbadora. Creo que su muerte fue un accidente: él simplemente se tiró a nadar en un momento de alegría, mientras mataba el tiempo”.
La madre de Buckley, Mary Guibert, dijo a People: “Quería llegar a viejo y fantaseaba con estar arriba de un escenario en silla de ruedas. Imaginaba una vida en la que pudiera ponerse la guitarra al hombro, que la gente quisiera escucharlo cantar y que pudiera escribir lo que tuviera en el alma. Y que eso fuera todo lo que la vida le pidiera”.
Las grabaciones que Buckley hizo con Verlaine se publicaron en 1998, de manera póstuma, bajo el título Sketches for My Sweetheart the Drunk. En el documental It’s Never Over, Jeff Buckley —dirigido por Amy Berg y estrenado por Magnolia Pictures en 2025— hay una escena en la que alguien le pregunta cómo quiere que sus fans lo recuerden. Buckley respondió: “Solo por la música. Porque cuando esté muerto, eso será lo único que quede”.
Los restos de Jeff Buckley fueron cremados y esparcidos en el mismo río en el que apareció flotando. Desde septiembre de 1998, dos placas recuerdan al músico en el Zoológico de Memphis. Su madre eligió ese sitio debido al gran amor que Jeff tenía al lugar que visitaba con frecuencia.
