31 mayo, 2026

Mariana Ferrarelli analiza el impacto de la inteligencia artificial en la educación y el trabajo

La especialista argentina en IA y educación publicó un libro que reúne aportes de diversos referentes para examinar la integración de la inteligencia artificial en procesos educativos y laborales.

Mariana Ferrarelli, directora del programa de Inteligencia Artificial en Educación de la Universidad de San Andrés y profesora en la Universidad Isalud y la Universidad Nacional de Rosario (UNR), publicó el libro Inteligencia artificial en la educación y el trabajo (Grupo Magro). La obra compila contribuciones de especialistas como Alejandro Artopoulos, Rebeca Anijovich, Graciela Cappelletti, Pedro Ravela, Julio Alonso, Martín Gendler, Natalia Corvalán, Sebastián Adúriz, Yamila Goldenstein Jalif y Cecilia Cancio, y analiza los denominados “mestizajes” entre humanos e inteligencia artificial en ámbitos como la educación, la salud, el periodismo y el derecho.

En una entrevista, Ferrarelli sostuvo que la relación entre humanos y máquinas debe pensarse desde una perspectiva crítica pero no tecnofóbica. Propuso un cambio de enfoque: pasar de considerar a la inteligencia artificial como un elemento central a entenderla como una herramienta al servicio de procesos humanos. “La idea de los mestizajes apunta a pensarnos en lógicas híbridas con las máquinas. No como algo inevitable, sino como una forma de construir vínculos más reflexivos con la tecnología”, afirmó.

Ferrarelli destacó el valor de la escuela como espacio de encuentro humano en un contexto donde los sistemas digitales tienden a aislar a las personas en burbujas personalizadas. Señaló que el aula ofrece una “fricción” que resulta pedagógicamente relevante, al exponer a los estudiantes a la diferencia y a la convivencia cara a cara. “Diseñar esa fricción se vuelve un objetivo pedagógico”, indicó.

En relación con la alfabetización en inteligencia artificial, la especialista subrayó que no basta con educar a los usuarios sobre el funcionamiento de estas herramientas. “También tenemos que cuestionar el diseño de las plataformas. No alcanza con enseñarles a las personas que no deben creer que un chatbot es su amigo; también hay que preguntarse por qué estamos diseñando sistemas que hablan de esa manera”, declaró. Comparó la situación con las medidas de seguridad en una pileta: “Necesitamos alfabetización ciudadana, pero también mejores diseños y regulaciones que reduzcan los riesgos desde el origen”.

Sobre la enseñanza de la escritura, Ferrarelli consideró que el contexto cambió y que la irrupción de la IA obliga a repensar cómo se forma a los estudiantes. Mencionó el concepto de “síndrome de la página en negro” para describir la facilidad con la que se genera texto repetitivo. “El objetivo de ayudar a los estudiantes a encontrar una voz propia se vuelve más importante que nunca”, afirmó. También propuso transparentar el uso de la IA en el ámbito académico como parte de un compromiso ético.

Ferrarelli presentó la herramienta pedagógica denominada “gemelo generativo”, un asistente que formula preguntas y ofrece sugerencias, en lugar de proporcionar respuestas directas. “Lo interesante fue que muchos advirtieron que estaban formulando mal el problema, que les faltaba información o que no estaban expresando con claridad lo que querían hacer”, explicó sobre una experiencia realizada con estudiantes de profesorado.

Finalmente, la especialista enumeró habilidades clave que el sistema educativo debería desarrollar en los estudiantes: verificar información, contrastar evidencias, evaluar críticamente los contenidos y ejercer la intencionalidad cognitiva para decidir conscientemente dónde poner la atención. “La IA puede aportar datos y recursos, pero el sentido sigue siendo humano”, concluyó.

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