Sara Richart, peluquera autónoma en el barrio madrileño de Delicias, relata que la búsqueda de un local más amplio para su negocio se ha visto frustrada por la proliferación de alquileres turísticos en la zona.
Sara Richart comenzó a trabajar en la peluquería hace 17 años por vocación y a los 21 años decidió emprender. Según declaró, la decisión se debió a lo que describió como “precariedad laboral” en el gremio. Actualmente, es autónoma en el barrio de Delicias, Madrid, donde su negocio enfrenta gastos mensuales estimados en 2.500 euros antes de atender a la primera clienta.
Richart buscó recientemente un local más amplio para expandir su actividad, pero no lo encontró. “Los pisos turísticos nos han echado para atrás nuestro sueño de una futura ampliación del negocio”, afirmó. La profesional indicó que los locales cerrados que evaluó “se van a convertir en un futuro cercano en Airbnbs”.
Al ser consultada sobre las principales dificultades de mantener una peluquería en Madrid, señaló: “Absolutamente el tema de los impuestos. Aunque también los amplios horarios”. Richart, madre de una niña pequeña, sostuvo que para conciliar siendo autónoma “necesitas una red de apoyo familiar para que te ayude con los niños”.
La peluquera detalló que los gastos mensuales incluyen “el alquiler, las retenciones, el IVA, los productos, la cuota abusiva de autónomos, los seguros, la luz, el agua, otros suministros, desratizaciones, los servicios de limpieza… Todo”. Según sus cálculos, “aproximadamente se nos va el 50% del dinero del servicio en impuestos”.
Richart afirmó que muchos clientes creen que el precio de un servicio “se va íntegramente a nuestro bolsillo”, pero aclaró que “para nada es así”. En servicios de color, mencionó que deben descontar el costo de productos como tubos de color, oxidantes, champús y agua.
Sobre la falta de locales disponibles, explicó: “O hay locales muy pequeños que no dan para hacerse un Airbnb, que son los que nos quedan a nosotros, o hay locales extremadamente grandes como naves, que simplemente no van a poder ser una peluquería”. Concluyó: “Puedo decir a ciencia cierta que el tema de los pisos turísticos y de que Madrid cada vez es más un parque temático nos ha echado para atrás nuestro sueño”.
