El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene su optimismo sobre un acuerdo provisional con Irán, mientras intenta contener la escalada militar israelí en Líbano que amenaza las conversaciones.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que confía en alcanzar pronto un acuerdo de paz provisional con Irán, pese a que la República Islámica amenazó con suspender las conversaciones debido a la intensificación de los ataques de Israel en Líbano.
“Creo que estamos hablando de la próxima semana”, declaró Trump a ABC News el lunes por la noche, en referencia a un memorando de entendimiento con Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. Por separado, sostuvo que las conversaciones con Irán continúan “a un ritmo acelerado”.
Funcionarios en Teherán están discutiendo su “texto final” para enviarlo a Estados Unidos, informó el martes la agencia iraní Mehr, citando a una persona cercana al equipo negociador iraní. El reporte reiteró que los negociadores del país desconfían de Estados Unidos y sostienen que incumplió compromisos anteriores.
Los acontecimientos ocurrieron tras horas en las que los precios del petróleo y los rendimientos de los bonos gubernamentales se dispararon después de que Irán reaccionara a la profundización de la invasión israelí de Líbano —donde el Estado judío combate a militantes de Hezbolá respaldados por Teherán— y a las amenazas de bombardear partes de Beirut. Irán afirmó que podría aumentar las restricciones al tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, además de cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb, en el extremo sur del mar Rojo, y atacar a Israel.
Trump reaccionó llamando al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y, según un reporte de Axios, lo insultó y lo acusó de ser desagradecido. El mandatario estadounidense también dijo que habló con representantes de Hezbolá, considerada una organización terrorista por Washington.
Trump afirmó que Israel y Hezbolá acordaron dejar de dispararse mutuamente y que las fuerzas israelíes retrocedieron en sus incursiones sobre Beirut, la capital de Líbano. En un breve comunicado, Netanyahu dijo que la posición de Israel en Líbano “permanece sin cambios” y que su ejército “seguirá operando según lo previsto en el sur de Líbano”. Añadió que Israel se abstendrá de atacar “objetivos terroristas” en Beirut si Hezbolá deja de disparar contra ciudades israelíes.
Los combates continuaron durante la noche en Líbano. Israel atacó la ciudad sureña de Tiro y también un automóvil en Nabatieh durante la madrugada del martes, informó la Agencia Nacional de Noticias de Líbano. Hezbolá aseguró haber lanzado cohetes contra un tanque israelí. El ejército israelí interceptó al menos tres proyectiles procedentes de Líbano durante la madrugada del martes. Más tarde por la mañana sonaron sirenas antiaéreas en el norte de Israel.
Irán ha insistido en que un alto al fuego en Líbano forme parte del memorando de entendimiento con Estados Unidos. Hezbolá atacó el norte de Israel con drones a comienzos de marzo, poco después de que Estados Unidos e Israel comenzaran a bombardear Irán.
Desde entonces, las tropas israelíes han invadido Líbano y se encuentran más adentro del país árabe que en cualquier otro momento de los últimos 25 años. Durante el fin de semana capturaron el castillo de Beaufort, de la época de las Cruzadas, ubicado a unos 60 kilómetros de Beirut. Sus ataques han causado la muerte de más de 3.000 libaneses y desplazado a más de un millón de personas.
Los precios del petróleo bajaron el martes, con el Brent retrocediendo 1,7%, hasta US$93,40 por barril. El crudo acumula una caída cercana al 10% en la última semana, ya que los operadores apuestan cada vez más por un acuerdo entre Washington y Teherán. Un pacto permitiría que más buques petroleros vuelvan a transitar por el estrecho de Ormuz, aunque probablemente pasarán meses antes de que los flujos energéticos regresen a la normalidad.
Trump enfrenta presión para poner fin a una guerra que entra en su cuarto mes y que, con el aumento de los precios del petróleo y del gas natural, resulta cada vez más impopular entre los estadounidenses. Al mismo tiempo, busca evitar una reacción adversa de los sectores más duros respecto de Irán, que creen que Teherán no respetará los términos de ningún acuerdo y exigen más ataques aéreos contra el país.
Estados Unidos e Irán iniciaron un cese al fuego el 8 de abril, aunque desde entonces han protagonizado escaramuzas y aún no han finalizado los detalles del memorando de entendimiento, que busca extender la tregua por unos dos meses y conducir al levantamiento del bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes.
Más allá de Líbano, otros puntos de fricción incluyen si Irán permitirá el libre tránsito de embarcaciones por el estrecho de Ormuz y cuántos miles de millones de dólares de fondos iraníes retenidos en países como Catar serán desbloqueados.
No está claro si Irán aceptará entregar sus reservas de uranio altamente enriquecido a Estados Unidos o a un país como China como parte del acuerdo provisional, o si ese asunto quedará para negociaciones posteriores. Esas conversaciones más amplias probablemente comenzarán una vez que el memorando esté en vigor y se centrarán principalmente en la exigencia de Washington de que Irán suspenda el enriquecimiento de uranio durante unos 15 años. Estados Unidos teme que Irán busque desarrollar un arma nuclear. Teherán siempre lo ha negado, aunque ha enriquecido uranio hasta niveles cercanos al grado militar.
