3 junio, 2026

Dos hábitos clave para el bienestar emocional a partir de los 40 años, según un nuevo estudio

Un estudio realizado en Finlandia con casi 4.500 participantes de mediana edad señala que dormir lo suficiente y realizar actividad física moderada a vigorosa puede reducir síntomas de depresión y ansiedad.

Un grupo de adultos de mediana edad en Finlandia aceptó colocarse monitores de actividad durante dos semanas para que la ciencia observe sus rutinas diarias. Los resultados indicaron que dormir lo suficiente y realizar actividad física moderada a vigorosa puede proteger la salud mental en la mediana edad. El hallazgo fue publicado en la revista Depression and Anxiety.

La investigación, impulsada por la Universidad de Oulu y el ODL Department of Sports and Exercise Medicine, estudió casi 4.500 participantes nacidos en 1966. Durante el experimento, especialistas realizaron un seguimiento de sus hábitos cotidianos, centrándose en la cantidad y la intensidad de la actividad física y en la duración del sueño.

El análisis reveló que reemplazar 30 minutos diarios de sedentarismo por actividad física que implique cierto esfuerzo —como andar en bicicleta rápido, nadar o trotar— genera una reducción del 9% en síntomas depresivos y del 5% en síntomas de ansiedad. Este beneficio superó a los obtenidos por quienes optaron únicamente por actividades livianas, como caminar a paso lento.

La profesora adjunta Maisa Niemelä, de la Universidad de Oulu, explicó: “Los resultados sugieren que, desde la perspectiva de la salud mental, la intensidad de la actividad física es clave, no solo el hecho de moverse más”. Para la investigadora, el ejercicio debe ser lo bastante exigente como para provocar una respiración más agitada.

El estudio consideró el ciclo completo del día, integrando variables como sueño, sedentarismo, actividad ligera y actividad física intensa. Los científicos descubrieron que estos cuatro elementos interactúan de forma dinámica y que modificar uno puede alterar todo el equilibrio. “Este no es un llamado a grandes transformaciones”, resumió Niemelä. “Incluso un ajuste diario de solo 30 minutos puede marcar la diferencia”.

El descanso nocturno se confirmó como otro factor determinante. En promedio, los participantes dormían siete horas y media por noche. Aquellos que acortaron su sueño entre 5 y 30 minutos experimentaron un leve incremento en síntomas de ansiedad y depresión. El investigador Clarence Tan, de la Universidad de Oulu, afirmó: “Dormir lo suficiente y aumentar la actividad física moderada o vigorosa es el cambio de estilo de vida ideal para apoyar la salud mental en la mediana edad”.

La muestra incluyó adultos de mediana edad de Finlandia, todos monitoreados mediante dispositivos que registraron la intensidad y frecuencia de cada movimiento a lo largo de dos semanas. Los síntomas de depresión y ansiedad se evaluaron con tres cuestionarios internacionalmente validados.

El equipo de la Universidad de Oulu consideró que el siguiente paso será investigar si estos hallazgos se replican en otros grupos etarios y contextos culturales.

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