El Tribunal de Apelaciones de Sentencias de Costa Rica confirmó la extradición del narcotraficante Gilbert Bell Fernández, conocido como “Macho Coca”, hacia Estados Unidos, donde enfrentará cargos por tráfico internacional de drogas.
El Tribunal de Apelaciones de Sentencias de Costa Rica otorgó el 2 de junio la autorización definitiva para la extradición de Gilbert Bell Fernández, de 62 años, hacia Estados Unidos. La Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York será el tribunal que lo juzgue por cargos de tráfico internacional de drogas.
En marzo pasado, el Tribunal Penal de Limón había denegado la solicitud de extradición, argumentando que los delitos imputados ocurrieron antes de mayo de 2025, fecha en que entró en vigencia la reforma constitucional que permite extraditar a ciudadanos costarricenses por narcotráfico y terrorismo. La Fiscalía General apeló la decisión, sosteniendo que los mecanismos de cooperación internacional debían prevalecer. El Tribunal de Apelaciones acogió la tesis del Ministerio Público y dejó firme el traslado.
La justicia costarricense estableció una condición: Washington debe presentar una promesa formal de que “Macho Coca” no será condenado a una pena mayor a 50 años de prisión ni a cadena perpetua, límite máximo permitido por la legislación costarricense.
Según informes oficiales, Bell Fernández lideraba una organización criminal en la provincia de Limón. Su actividad delictiva incluye tráfico internacional de drogas, robo agravado de combustible (caso “Petrococa”), legitimación de capitales, uso de empresas constructoras para infiltrar obra pública y usurpación de bienes de dominio público. En el caso “Petrococa”, la banda extraía ilegalmente miles de galones de las líneas de poliducto de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), generando ganancias ilícitas superiores a dos mil millones de colones.
En noviembre de 2023, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos designó a Bell Fernández en su “lista negra” de patrocinadores del crimen organizado, convirtiéndose en el primer narcotraficante costarricense en recibir estas sanciones directas. La OFAC identificó a Bell como un dinamizador clave que transformó a Costa Rica de un lugar de paso a un centro de acopio, almacenamiento y distribución masiva de cocaína hacia Norteamérica y Europa. También destacó la violencia con la que operaba en Limón, vinculada a bandas locales y sicariato.
La inclusión en la lista de la OFAC implicó el bloqueo de sus bienes en Estados Unidos y la prohibición de transacciones con ciudadanos o empresas estadounidenses. Previamente, agentes encubiertos de la DEA y autoridades locales lograron comprar muestras de droga y negociar el envío de 700 kilogramos de cocaína hacia Nueva York, evidencia central en el caso.
