7 junio, 2026

La OPEP+ evaluará un aumento de las cuotas de producción ante el alza de los precios del petróleo por el conflicto en Irán

Los ministros de la OPEP y otros países productores se reunirán este domingo para discutir un posible incremento de la producción de crudo, en medio de una caída de la oferta global por el cierre del estrecho de Ormuz y el conflicto en Irán.

El cierre del estrecho de Ormuz y el conflicto en Irán provocaron una caída abrupta en la oferta mundial de petróleo, llevando los precios a niveles que duplican los valores previos al conflicto. Mientras los ministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros invitados se preparan para discutir un posible aumento de cuotas este domingo, las expectativas de un impacto real en el mercado son bajas.

La reunión de los 21 países miembros del cártel se desarrolla en línea en un clima de presión internacional. Se espera que se anuncie un incremento de alrededor de 188.000 barriles diarios, una cifra similar a la de los últimos ajustes, según anticipó Jorge León, analista de Rystad Energy, en diálogo con la agencia AFP.

Sin embargo, solo una fracción de los miembros —Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán— cuenta con la capacidad para aumentar la producción de manera efectiva.

Las restricciones en la exportación tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán dejaron fuera del mercado a los principales productores del Golfo. A diario, cerca de 20 millones de barriles que normalmente cruzarían Ormuz quedaron bloqueados, lo que agrava la presión sobre los precios y genera consecuencias inflacionarias a escala global.

En este contexto, la OPEP+ vio cómo su producción diaria cayó a 33 millones de barriles, una diferencia drástica respecto a los casi 43 millones previos al conflicto. El bloqueo estadounidense a puertos iraníes ha comprimido aún más la cifra, advirtió Homayoun Falakshahi, jefe de análisis de crudo en Kpler, a AFP.

La decisión de los Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP debilitó todavía más la influencia del grupo. Abu Dhabi manifestó su intención de incrementar su producción sin restricciones. “No quieren que les impongan cosas, quieren maximizar sus ingresos”, explicó Lawrence Haar, de la Universidad de Brighton.

Mientras tanto, la salida emiratí podría sentar un precedente. “Si Irak se marchara, podría suponer el fin de la OPEP+”, sostuvo Falakshahi. Consciente de ese riesgo, Arabia Saudita busca evitar cualquier deserción adicional, lo que podría traducirse en cuotas más flexibles y una reducción de sanciones por sobreproducción.

En palabras de Ole Hansen, analista de materias primas de Saxo Bank, “cualquier aumento de producción anunciado o cambio en los objetivos de producción tendrá un valor práctico limitado”. Hansen afirmó: “La OPEP poco puede hacer”.

La propia organización reconoce que, con las plantas de producción cerradas y los buques petroleros varados, el sistema de penalizaciones quedó en suspenso: “Por ahora, el marco de compensación se ha vuelto prácticamente irrelevante debido a los cierres generalizados de plantas de producción”, sostuvo Hansen.

El conflicto en Irán neutralizó la misión original del cártel —garantizar un suministro eficiente y regular—. El único freno visible a nuevos aumentos en los precios es el comportamiento de China, que “está comprando menos petróleo de lo normal” al hacer uso de sus reservas estratégicas, según Falakshahi.

La OPEP+ enfrenta una de sus mayores crisis de relevancia, en un momento donde ni las promesas de mayor producción ni la presión diplomática logran frenar la escalada de precios. La incertidumbre sobre la estabilidad del cártel y la posibilidad de nuevas salidas marcan el pulso de un mercado que parece cada vez más condicionado por la geopolítica y las rupturas internas.

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