28 mayo, 2026

Informe de la UCA revela datos sobre desmotivación y ausentismo en la escuela secundaria argentina

Un estudio de la Asociación Conciencia y el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA indica que el 82,3% de los educadores considera la falta de motivación estudiantil como un problema central, y el 73,8% señala las inasistencias como una preocupación grave.

Un informe elaborado por la Asociación Conciencia y el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA analizó la situación de la escuela secundaria en Argentina. El estudio encuestó a 1.148 docentes, directivos y educadores de 750 escuelas. Los resultados indican que el 82,3% de los educadores considera la falta de motivación estudiantil como una problemática central. El 73,8% identificó las inasistencias de los alumnos como un problema grave. Otras preocupaciones incluyen la falta de apoyo especializado (66%), la ausencia de materiales pedagógicos (62,9%) y la percepción de una menor exigencia académica (61,8%).

La encuesta detectó diferencias según el perfil socioeconómico de las escuelas. En establecimientos de nivel socioeconómico bajo, el 84,3% de los encuestados señaló las inasistencias como un problema, frente al 51,7% en escuelas de sectores altos.

La socióloga e investigadora del ODSA de la UCA, Ianina Tuñón, declaró que “lo que se les ofrece a los chicos en la escuela secundaria en parte les resulta ajeno”. Afirmó que predominan “clases repetitivas, con metodologías que no conectan con su realidad y un currículo rígido”. También sostuvo que “si un chico no siente que hay al menos un adulto que se preocupa por él en la escuela, le va a ser difícil comprometerse”.

Juan Manuel Fernández Alves, de la Asociación Conciencia, señaló una “crisis de sentido” en la escuela. Indicó que “es recurrente escuchar a los adolescentes preguntarse para qué sirve lo que aprenden”. Fernández Alves afirmó que los cambios tecnológicos y culturales modificaron la forma de acceder al conocimiento y debilitaron la legitimidad del saber escolar tradicional. Remarcó que en sectores vulnerables “muchos jóvenes ya no perciben una relación directa entre completar sus estudios y mejorar sus oportunidades de vida”.

La docente Anabella Díaz afirmó que “los chicos no han tenido siempre ganas de ir a la escuela” y recordó que existió una trama familiar y social que sostenía la asistencia escolar. Explicó que esa red aparece debilitada en un contexto con discursos asociados al éxito rápido y la exposición en redes sociales. “La escuela hoy tiene que competir con esos discursos”, sostuvo.

Díaz aseguró que “la diferencia es enorme” entre quienes sostienen la asistencia y quienes tienen trayectorias fragmentadas. Alertó sobre una percepción entre estudiantes y familias: “Ir a la escuela o no ir es algo que no tiene ningún impacto”. Tuñón afirmó que el ausentismo puede funcionar como “forma de aceptación social o de escape” en contextos de vulnerabilidad.

En cuanto a los docentes, Tuñón sostuvo que “no son responsables de esta situación por decisión propia”. Afirmó que la mayoría trabaja “con falta de tiempo para planificar, escasa formación continua, aulas masificadas y una carga burocrática”. Fernández Alves destacó que la motivación docente es “un aspecto central de la calidad educativa”. Indicó que muchos educadores reparten horas cátedra entre varias escuelas para alcanzar un ingreso razonable. Mencionó que “más del 60% de los docentes identifica como un problema la falta de personal especializado y de material pedagógico idóneo”.

Fernández Alves señaló que un 58% de los docentes siente que no recibe apoyo suficiente de las familias y un 61% desaprueba los cambios en los regímenes académicos. Díaz advirtió que muchos estudiantes perciben que “con la escuela se puede jorobar” y que faltar o incumplir reglas no tiene consecuencias reales.

Según el estudio, el 58,2% de los educadores percibe una baja participación familiar en las trayectorias educativas, especialmente en escuelas estatales, urbanas y de sectores vulnerables. El 65,2% se manifestó a favor de implementar una evaluación nacional estandarizada al finalizar la secundaria.

En cuanto a posibles reformas, el informe indica que el 60,8% de los encuestados está en desacuerdo con eliminar la repitencia y reemplazarla por un sistema de aprobación de materias. El 62,1% cree que la currícula limita los cambios pedagógicos.

Tuñón planteó la necesidad de impulsar “metodologías activas, autonomía y currículos más flexibles”. Afirmó que “se necesitan docentes con tiempo, formación, apoyo y condiciones dignas”. Fernández Alves mencionó la autonomía institucional para vincular la secundaria con el mundo laboral, la incorporación de celulares como herramientas pedagógicas y metodologías más dinámicas. Destacó que en las escuelas técnicas la desmotivación estudiantil “disminuye siete puntos porcentuales”. También mencionó experiencias de capacitación tutorial en Mendoza y plus salariales por presentismo en Santa Fe.

Díaz sostuvo que “sería un error que la escuela deba acomodarse a discursos de éxito rápido y resultados inmediatos”. Defendió la necesidad de reconstruir un sentido social alrededor de la importancia de asistir a clases y aprender junto a otros.

Últimas Noticias
NOTICIAS RELACIONADAS