El encuentro entre River Plate y Boca Juniors, que finalizó con victoria visitante por 1-0, estuvo marcado por decisiones arbitrales que generaron debate, especialmente en una acción final dentro del área.
River Plate y Boca Juniors protagonizaron un Superclásico intenso, con un juego condicionado por el estado del campo y marcado por la lucha. El partido, que finalizó 1-0 a favor del equipo visitante, dejó varias situaciones arbitrales bajo análisis.
La acción más discutida se produjo en tiempo de descuento. Un centro al área de River terminó con un contacto entre Lautaro Blanco (Boca) y Lucas Martínez Quarta (River) dentro del área. El árbitro Darío Herrera desestimó los reclamos de penal y no recurrió al VAR. Consultados por LA NACION, ex árbitros señalaron que se trató de una jugada en zona gris, donde la interpretación del árbitro de campo prevaleció sobre la posible revisión.
Trés el pitido final, los jugadores de River rodearon al árbitro para reclamar, mientras en las tribunas se corearon cánticos contra el presidente de la AFA, Claudio Tapia.
En el primer tiempo, otra jugada clave derivó en el penal convertido por Leandro Paredes para el gol de Boca. Miguel Merentiel remató y el balón impactó en el brazo extendido de Lautaro Rivero, quien ya estaba amonestado. Herrera, asistido por el VAR, cobró penal. Según expertos consultados, bajo la regla actual no correspondía amonestar (y por lo tanto expulsar) a Rivero, ya que el movimiento del brazo no fue considerado deliberado para interceptar el balón.
Desde el lado millonario también hubo reclamos por una posible segunda amarilla y expulsión de Adalberto Bareiro (Boca), tras una reacción sobre un rival, pero la acción no fue sancionada por el árbitro.
