James Craik, un pueblo de 6.000 habitantes en Córdoba, vive una pequeña revolución deportiva gracias a Chañares, equipo que disputa las semifinales de la Liga Femenina de básquetbol. Una de sus figuras es Stefanía Lucero, ala pivot tucumana que se convirtió en la primera mujer trans en competir en el torneo.
James Craik, un pueblo cordobés de 6.000 habitantes ubicado 116 kilómetros al sudeste de la capital provincial, vive en estos días una pequeña revolución motorizada por el equipo de básquetbol del club Chañares, que está disputando una de las semifinales de la Liga Femenina.
En ese conjunto, en el que conviven jugadoras profesionales y amateur, una de ellas se destaca por un rendimiento superlativo en esta campaña: Stefanía Lucero. Registros promedio de 20,2 puntos (es la máxima anotadora del certamen), 9,2 rebotes, 2,6 asistencias, 2,7 robos y 20,9 de valoración (también lidera ese departamento estadístico) la han convertido en una de las figuras del torneo.
La ala pivot, nacida en San Miguel de Tucumán el 20 de noviembre de 1993, hace poco menos de cuatro años se transformó en la primera mujer trans en competir en la Liga. “Estamos muy orgullosas de la temporada que estamos haciendo. Muchas jugadoras del equipo no son profesionales, trabajan y se les complica el entrenamiento. Tratamos de adaptarnos a lo que ellas pueden dar, nos acoplamos muy bien y hoy somos todas amigas, estamos muy unidas las jugadoras y los entrenadores. Esa unión y la confianza entre nosotras fueron las claves”, cuenta a Clarín.
Lucero, que está completando su cuarta temporada en la Liga, se incorporó a Chañares en septiembre pasado, después de haber sido campeona de la Liga con Ferro y de haber disputado el Regional Femenino con Pacífico de Neuquén. Fue incentivada por Pablo Rodríguez, entrenador del equipo y pareja de Candela Foresto, base de Obras, quien fue su compañera en Ferro. “Pablo me dijo: ‘Vamos a hacer historia en un pueblo de 6.000 habitantes’. Y yo confié en este proceso”, explica.
La decisión de aceptar esa propuesta comportó un cambio drástico en su cotidianidad. “Irme de Buenos Aires y llegar a un pueblo de 6.000 habitantes era un desafío y una oportunidad. Al principio me costó, pero James Craik te transmite una tranquilidad y una paz impresionantes. La gente es muy amable y me hace sentir como si estuviera en mi casa”, asegura la tucumana.
El básquetbol es parte de su vida desde la infancia, aunque con un paréntesis de más de una década. Siguiendo a sus dos hermanas mayores, Ana y Emilce, comenzó a jugar a los cinco años en el club San Cayetano, que estaba a la vuelta de su casa. Allí permaneció hasta los 15. “En ese momento dije ‘basta’. Mis padres estaban separados, yo me había ido a vivir con mi madre y entonces hablé con ella. Le dije que no me sentía yo. A los 16 años toda mi vida cambió, empecé mi transición”, recuerda.
Durante ese proceso, ni siquiera se planteó la posibilidad de tomar nuevamente una pelota. Pero a principios de 2020 su hermana Ana la invitó a participar en un campeonato con el club Redes Argentinas. Si bien el certamen debió interrumpirse por la pandemia de covid-19, el bichito ya la había picado nuevamente. “Seguí entrenándome mucho porque sentía que de esa manera volvía a ser yo”, sostiene.
Cuando la actividad se reanudó, se incorporó definitivamente a Redes Argentinas, con el que ganó siete títulos, pese a que estuvo casi un año inactiva por una rotura de tendón de Aquiles. Hasta que se encontró con una posibilidad que, hasta entonces, “ni siquiera era un sueño”.
La chance de incorporarse a Ciclista Olímpico para jugar la Liga Femenina en 2022 surgió tras un amistoso en La Banda, donde la entrenadora del equipo santiagueño, Rocío Pérez, quedó impresionada con su juego. Para ser inscripta, Lucero presentó su documento nacional de identidad (ya había hecho la rectificación registral que contempla la Ley de Identidad de Género) y un estudio de medición hormonal, algo que repitió en cada uno de los clubes a los que representó.
En sintonía con el Protocolo de Género y la Política de Igualdad de Oportunidades de la Confederación Argentina de Básquetbol (CAB), la Asociación de Clubes (ADC) utiliza como criterio de elegibilidad para la participación en certámenes femeninos la posesión de un DNI femenino. La ala pivot jugó sus primeros minutos en un partido oficial del torneo más importante del país el 29 de octubre de 2022, en una derrota 47-42 de Olímpico ante Ameghino en Villa María.
