Tras la medida de fuerza de la UTA, las frecuencias de colectivos muestran una recuperación parcial, aunque persisten irregularidades. El Gobierno, las empresas y el gremio mantienen diálogo para resolver el conflicto por subsidios y salarios.
El servicio de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) registra una mejora parcial en sus frecuencias tras el paro de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), aunque los usuarios aún reportan demoras y un funcionamiento irregular. La situación se enmarca en un conflicto entre el Gobierno nacional, las empresas del sector y los trabajadores, relacionado con el pago de subsidios, salarios y la falta de fondos.
Desde la Secretaría de Transporte de la Nación informaron que las negociaciones con las cámaras empresarias continúan. Afirmaron que “quedan muy pocas líneas nacionales afectadas, ya que las empresas han mejorado las frecuencias luego de la reunión del jueves pasado”. No obstante, reconocieron que algunos servicios siguen por debajo de lo habitual, atribuyéndolo a “dificultades que tienen por ingresos las empresas”. El organismo agregó: “Quedamos en que hagan lo mejor posible hasta mañana que nos juntamos nuevamente para ver cómo solucionarles la deuda”.
La UTA había implementado una reducción de tareas de 24 horas, afectando a las empresas que no recibieron los desembolsos correspondientes por parte del Gobierno. Esto generó una merma de hasta el 30% en las frecuencias, impactando a miles de usuarios. Aunque el Gobierno aseguró haber transferido los fondos, desde el gremio indicaron que el dinero no llegó a todas las compañías, lo que motivó la medida de fuerza.
Marcelo Pasciutto, director del Grupo Dota y de la Cámara Empresaria de Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA), explicó que el principal problema es el atraso en los pagos. Según detalló, la Nación mantiene una deuda cercana a los $20 millones por coche, mientras que la provincia de Buenos Aires registra un atraso de unos $10 millones por unidad, con compromisos pendientes desde el año pasado. En contraste, señaló que la Ciudad de Buenos Aires (CABA) “está totalmente al día en costos y en pago de subsidios”, por lo que sus servicios funcionan con normalidad.
Pasciutto había advertido que, una vez acreditados los fondos adeudados, el servicio podría demorar hasta 48 horas en volver a la normalidad. El conflicto, que involucra a las jurisdicciones nacional y provincial, ha generado una reducción en la frecuencia de unidades y complicado el traslado de millones de pasajeros, mientras el sector empresario advierte sobre dificultades para garantizar el abastecimiento de combustible sin financiamiento.
