A pesar de que aún es prematuro poder dimensionar el impacto que podrían llegar a tener los aranceles recíprocos impuesto por Estados Unidos, que en el caso argentino es del 10% y queda por ver si finalmente éste es el número final y a qué sectores alcanza, analistas consultados por PERFIL sostienen que podría rondar una reducción en las exportaciones hacia el país norteamericano entre los US$ 1.000 y los US$ 2.500 millones, en una primera estimación inicial. Esto implicaría que se revierta el superávit comercial conseguido en 2024 por unos US$ 288 millones.
“Podemos entonces estimar, que la reducción total de exportaciones argentinas podría ubicarse entre US$ 300 y 900 millones anuales, lo que representaría una caída del 5% al 15% del total enviado a EE.UU. Como consecuencia, se generaría un déficit comercial. Vale mencionar que lo anterior probablemente pueda compensarse con un desvío de comercio hacia mercados alternativos como China, India o la Unión Europea, aunque con posibles descuentos debido a la sobreoferta de productos en esas regiones”, sostuvo un informe del Centro de Estudios Políticos y Económicos (Cepec).
Una estimación más pesimista arroja el analista en comercio exterior Miguel Ponce, quien sostuvo a este medio que podría reducirse hasta un 40% del total de las exportaciones con Estados Unidos. El año pasado, el país exportó US$ 6.454 millones, por lo cual una reducción de ese estilo rondaría en unos US$ 2.581 millones. “Todavía el número final nadie te lo puede decir porque aún no está el número final de cuánto podrían llegar los aranceles. Yo creo que recién empieza. Lo que sí está claro es que si seguimos con el retraso cambiario, estamos en la doble Nelson. Aranceles más pérdida de competitividad en nuestras exportaciones por el tema cambiario. Así que hay que estar alertas a eso ”, aclaró Ponce. En esa línea, Jorge Berciano, miembro de la consultora en comercio exterior Unexar, señaló: “Si sumamos a los nuevos aranceles de importación el aumento de los precios en dólares de los productos argentinos (inflación en dólares), sí afectará las exportaciones argentinas a EE.UU”.
Entre los principales rubros que el país envía se encuentran materias primas y alimentos, aluminio, combustibles, petróleo, minería, plásticos y derivados. Desde la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) dijeron a PERFIL que “el empeoramiento por el momento se ha generado a través de la 232 para el aluminio que afecta unos 500 millones de dólares de exportación. El resto de los complejos no ha tenido un empeoramiento”.
Las provincias más afectadas por la imposición de los aranceles serían Buenos Aires, Santa Fe, Chubut y Córdoba
“Otro elemento, sin embargo, difícil de evaluar es cómo impactan estas medidas y eventuales retaliaciones en el nivel de actividad. Si hay un efecto recesivo caerían los precios de commodities afectando el resultado de exportaciones aun manteniendo volumen”, agregaron desde el CERA.
El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro Exportador de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idigoras, advirtió que “seguramente la carne vacuna, los limones, jugo de limón, el maní, la pasta al maní, el azúcar y muchos otros productos que son parte de la canasta exportadora argentina se verán severamente afectados y dañados en esto”. De acuerdo con Fernando García Martínez, asesor en comercio internacional, las “frutas (peras, manzanas y cerezas, por ejemplo) y jugos perderán exportaciones por algo más de US$ 40 millones”.
Las provincias más afectadas por la imposición del arancel serían Buenos Aires, Santa Fe, Chubut y Córdoba, según Cepec. La provincia bonaerense sufriría pérdidas estimadas entre US$ 100 y 200 millones, principalmente en sectores como la minería de oro, los frigoríficos y la exportación de combustibles. El distrito santafesino vería una caída de entre US$ 80 y 150 millones debido al impacto en el aceite de soja y el biodiésel.
Por su parte, para Chubut la reducción proyectada oscila entre US$ 50 y 100 millones, con un impacto directo en la inversión energética y la industria petrolera. Por último, Córdoba podría experimentar pérdidas de entre US$ 30 y 60 millones en productos como maní, maíz y autopartes.