6 enero, 2026

La captura de Maduro: cómo podría impactar en las inversiones de Vaca Muerta si el crudo bajara

La caída del dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, tras la invasión de Estados Unidos, podría derivar en una baja de los precios internacionales del petróleo crudo a mediano y largo plazo, a partir de una recuperación en la producción del país que tiene la mayor cantidad de reservas probadas en el mundo.

Si se confirma lo que esperan múltiples analistas y consultores del sector, el impacto será doble en Argentina:

  • Un menor valor de las exportaciones del petróleo liviano de Vaca Muerta y el pesado de Chubut -el que usan las refinerías de Estados Unidos y es más parecido al crudo venezolano-, con un golpe sobre las inversiones (por menor disponibilidad de fondos) y la entrada de dólares al país.
  • Una esperable baja en los precios de los combustibles (nafta y gasoil), condicionada a la decisión de YPF, líder del mercado.

Impacto en el mundo y en Argentina

Nicolás Arceo, director de la consultora Economía & Energía, analizó: “En el corto plazo es difícil de prever el impacto en la cotización del crudo en el mercado internacional. En el mediano y largo plazo, la potencial recuperación de la producción de crudo venezolana seguramente agudizará el exceso de oferta en el mercado internacional“.

Actualmente Venezuela produce unos 965.000 barriles por día (bpd) de petróleo crudo, lejos de los 2 millones que tenía en 2017 y los 3 millones diarios que lograba extraer a principios de la década del 2000.

La expectativa que marcan los mercados a futuro y la Administración de Información Energética de Estados Unidos es que los precios del crudo se mantengan entre 55 y 60 dólares por barril en promedio para 2026, lo que otorga bajos márgenes de ganancia en Vaca Muerta; es decir, que valores que ralentizan las inversiones.

“De todas formas, el impacto sobre los precios internacionales dependerá de la evolución de la demanda y de la producción en las restantes cuencas productoras; en particular, en los Estados Unidos, en donde el crudo venezolano podría suplir el declino de la producción no convencional norteamericana que se prevé para la próxima década. Es un escenario muy abierto todavía”, concluyó.

Por el contrario, Juan José Carbajales, director de la consultora Paspartú, consideró que “la motivación central de la operación fue tomar posesión de la infraestructura petrolera de Venezuela, de donde se espera sacar provecho productivo y económico, vía reconstrucción y reembolso. Pero el embargo seguirá”.

“Es difícil saber qué pasará con el precio internacional. Eventualmente, Argentina podría beneficiarse si el Brent subiera, puesto que aceleraría el nivel de inversiones. No obstante, Sudamérica dejaría de ser una ‘región de paz’, lo que siempre fue un activo geopolítico para los negocios globales de nuestro país, principalmente en materia de Gas Natural Licuado (GNL)”, alertó.

Para Carbajales, “todo conflicto geopolítico entre países productores de petróleo hace temblar los mercados, intrínsecamente reacios a la incertidumbre”.

Por el lado del negocio del GNL, al que la Argentina busca insertarse como proveedor global de pequeña escala, el consultor consideró que “los offtakers (actuales y potenciales compradores del gas) siempre destacaron la posición del país a la hora de diversificar oferentes, tanto por su ubicación geográfica -sin estrechos para atravesar- como por su alejamiento de toda zona de conflicto regional o mundial”.

En su último informe, el ex secretario de Energía Daniel Montamat planteó que “una apertura de Venezuela a la inversión extranjera puede traducirse en un salto de su oferta exportadora”.

La visión internacional

Y la consultora internacional Wood Mackenzie evaluó que si se levantaran las sanciones y se dispusiera de apoyo operativo y financiero, la producción de petróleo en Venezuela podría crecer significativamente.

Adrián Lara, su principal analista de Exploración y Producción para Latinoamérica, dijo: “Hay muchos pozos que solo necesitan reacondicionamiento, sin necesidad de una mayor inversión de capital. Las mejoras operativas e inversiones modestas podrían duplicar la producción dentro de 1 a 2 años”.

No obstante, Wood Mackenzie concluyó que “el levantamiento de las sanciones podría ser una condición necesaria, pero no suficiente, para una reactivación a largo plazo de la industria petrolera del país”.

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