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Buenos Aires
19 abril, 2024

“Nunca se vio nada igual”: tras un año de sequía, se secaron las lagunas de una localidad de la provincia de Buenos Aires

En Carlos Tejedor el panorama es desolador. Hace un año que ese partido de la provincia de Buenos Aires prácticamente no llueve. Ya tendrían que haber caído 600 milímetros en lo que va del año y solo recibieron 230. A lo largo de la ruta 226, que cruza el partido, todas las lagunas se secaron y transitar esa vía en medio de nubes de tierra se transformó en una acción de riesgo para los conductores.

En los campos ganaderos, los productores se ven obligados a comprar rollos y agua a diario porque no tienen qué darles de comer y tomar a sus rodeos; y la mortandad de animales estremece. Y en los agrícolas, apenas se pudo sembrar menos de la mitad del área de cereales de invierno por falta de humedad en los suelos, y los cultivos que están en pie se han deteriorado notablemente.

“Desde mayo de 2022 y todo 2023 no llovió casi nada, está muy complicado”, lamenta Dante Garciandia, integrante de la Asociación Rural de Carlos Tejedor, en diálogo con Clarín Rural. En 12 meses recibieron apenas 390 milímetros cuando el promedio es de 850 a 900 milímetros. La ganadería se encuentra muy afectada en la zona. “Con la sequía, las napas bajaron mucho y se concentraron las sales, los molinos no sacan agua o la que sacan es de malísima calidad, es peligrosa, la hacienda no la quiere tomar o puede morir por tomarla”, explica el ruralista.

A partir de un contenido de 5 o 6 gramos de sales por litro, el agua se considera regular o mala para el consumo ganadero pero en Carlos Tejedor hoy llega a 9 gramos e incluso hasta 15 en algunas zonas.

“El animal puede que se muera porque no toma agua o puede que se muera por tomar esa agua que no está indicada para consumo animal”, señala. “Prácticamente todos los molinos que tienen perforaciones de 3 a 3,5 metros, hace un par de meses que no sacan agua; las napas están a 4 metros de profundidad o más”, indica el productor Francisco Mendiverri. En esta encrucijada, los productores se ven obligados a comprar cisternas de agua de 25 mil litros en el pueblo que les cuestan alrededor de 100 mil pesos y les alcanzan para uno o dos días, según la cantidad de vacas.

Pero no solo deben gastar en agua, ya que tampoco tienen pasto ni reservas de forraje. “Tenés que comprar rollos que valen entre 30 y 40 mil pesos y, dependiendo de la cantidad de hacienda, tenés que estar dando 5 a 10 rollos por día. Y el alimento balanceado trepó a más de 120 pesos por kilo. El forraje que se consigue es de mala calidad nutricional y caro pero tampoco podés darle otra cosa porque no hay”, detalla Dante.

Según Francisco, ya no hay comida disponible en 150 kilómetros a la redonda. “Tenés que irte a 300 o 400 kilómetros con un costo altísimo de flete”, cuenta. Y a los que pudieron hacer alguna reserva de silo de maíz o de sorgo o fardos, “se les termina, porque los cultivos rindieron poco por la sequía”, explica Dante.

Tan grave es la situación que, según cuenta, en muchas zonas del partido están cortando pasto de las banquinas para hacer rollos: “Una porquería, un pasto seco que o sirve para nada, pero se están comiendo eso porque no hay nada”, dice.

Quienes alcanzaron a sembrar algún verdeo de invierno apenas pudieron darlo a pastorear una vez. La implantación de pasturas también fue mala por la baja disponibilidad de semilla que hubo al momento de la siembra debido a la sequía de 2022 y a las limitaciones a las importaciones de semillas impuestas por el gobierno nacional.

“Los que consiguieron no pudieron usarlas porque no contaron con humedad en el suelo para sembrarlas o bien lo hicieron tarde, en meses que no son favorables”, relata el ruralista. “En otoño, en marzo y abril, fue imposible sembrar las pasturas, los que se animaron y sembraron no han producido nada e incluso algunas con las fuertes heladas se perdieron”, comenta Francisco. Y los campos naturales “están pelados, no tienen nada, caminás por arriba del campo y levantás tierra”, describe.

Sequía en Carlos Tejedor. Gentileza Francisco Mendiverri.Sequía en Carlos Tejedor. Gentileza Francisco Mendiverri.A este paisaje desolador lo completan los animales muertos por falta de agua y comida. “Hay mucha mortandad de vacas, vos vas por un campo y un día contaste dos, al otro día ya contaste tres con suerte y ya ves otra acostada y sabés que no se va a parar más, veremos cómo va a pegar en el stock que ya venía bajando fuerte acá en Tejedor, después de esto no sé con qué nos vamos a quedar”, expresa Francisco.

En este escenario, gran parte de los productores tuvieron que malvender forzosamente sus animales hace meses, a muy bajo precio, por falta de pasto para alimentarlos. “El productor no se vio beneficiado por estos aumentos que se dieron ahora, el productor de cría de este precio no agarró nada”, aclara.

Por estos días, las vacas están pariendo y en un mes recibirán servicio nuevamente, y tal como advierte Dante, “se va a llegar en un estado calamitoso”. De acuerdo con los productores, los problemas se verán en poco tiempo. “La vaca está parida, en mal estado corporal y hay que servirla nuevamente, va a haber baja preñez y la parición del año que viene va a ser mala porque la paliza del año pasado la estamos viendo ahora, y no hay qué darle de comer”, explica. “

Dante Garciandia, integrante de la Asociación Rural de Carlos Tejedor.Dante Garciandia, integrante de la Asociación Rural de Carlos Tejedor.

Cultivos en estado crítico

La agricultura también fue seriamente perjudicada por la sequía en Carlos Tejedor. Este año se sembró menos de la mitad del trigo y la cebada que se hace normalmente en la zona y los cultivos que llegaron a implantarse empiezan a encañar en un estado de regular para abajo.

““Hay muy baja cantidad de siembra de fina, como pocas veces ha ocurrido. Recién vengo del campo, fui a ver unos lotes que tendrían que ir a gruesa (maíz, sorgo y más adelante soja), y están con cero humedad, un desastre”, cuenta Dante.

“Si de acá a octubre no caen 200 o 250 milímetros como para empezar, la cosecha gruesa va a ser imposible de sembrar”, remarca Francisco.

Sequía en Carlos Tejedor.Sequía en Carlos Tejedor.

Tormentas de polvo

Como si fuera poco, este invierno, en la región hubo días calurosos y muy ventosos, y la situación empeoró. “El cien por ciento de las lagunas se secaron y los días de viento se pone muy peligrosa la ruta porque no ves a 50 metros, es terrible”, describe Dante.

“Lagunones enormes, de hectáreas y hectáreas, se quedaron sin una gota de agua. Agosto prácticamente no erró ningún día de viento y se han armado tormentas de tierra y salitre”, relató Francisco.

“Hay productores que dicen que una sequía tan extrema y tan extensa como esta es algo que nunca se vio, ha sido peor que todas”, destaca Dante.

Pero la falta de lluvias no solo golpeó letalmente a la producción agropecuaria. “Comercialmente está todo parado, a estos pueblos los liquida, la cadena comercial sufre toda, lo sufre el camionero porque no hace viajes, el que vende insumos, el contratista, todos estamos perjudicados”, indica Dante.

Una vez más, los productores miran al cielo rogando por agua pero saben que recomponerse no será fácil. “Todos decimos ojalá llueva, pero no es que llueve y todo se soluciona rápido: el pasto no lo tenés rápido, tenés que ver qué vas a sembrar, la agricultura son seis meses, la lluvia es un cachito de la solución”, manifiesta con resignación.

Desde la Asociación Rural de Carlos Tejedor señalan que no han tenido respuestas del Estado, acordes a la gravedad de la situación. “La situación es muy grave y ni la Nación ni la Provincia ni el Municipio se ponen a la altura de las circunstancias. Estamos pidiendo una reunión de la Comisión de Emergencia local y todavía no tenemos respuesta”, dijo el presidente de la entidad, el médico veterinario Matías Macazaga.

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