4 marzo, 2026

Petróleo, dólar y riesgo país: el canal por el que la guerra pega primero en la Argentina

La escalada del conflicto en Medio Oriente vuelve a sacudir a los mercados globales: sube el petróleo, el dólar se fortalece como moneda en el mundo y reaparece la aversión al riesgo. Para la Argentina, el impacto no llega sólo por el precio del crudo: los analistas advierten que el primer termómetro suele ser financiero, con movimientos en el riesgo país y mayor presión sobre los activos emergentes.

En este caso, el punto crítico que siguen los inversores es el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una porción significativa (20%) del petróleo que se consume en el mundo. Una eventual interrupción del flujo energético podría tensar aún más los precios internacionales del crudo y reavivar presiones inflacionarias globales.

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El riesgo clave para los mercados es una disrupción en el suministro de petróleo que termine elevando la inflación y retrase los recortes de tasas de la Reserva Federal”, explicó Adam Hetts, responsable global de estrategia multiactivos de Janus Henderson, al analizar la reacción inicial de los mercados frente a la escalada bélica.

En las primeras jornadas posteriores a los ataques, el petróleo reaccionó con subas rápidas que lo llevaron a tocar ayer martes los 85 dólares el barril, un precio que no se veía desde hace 2 años; mientras los inversores migraban hacia activos considerados más seguros. Este movimiento, conocido como “flight to quality”, suele implicar también en el fortalecimiento del dólar y una corrección en los mercados emergentes.

Suba de petróleo

Sin embargo, algunos analistas relativizan la magnitud del impacto. Un informe de Maxi Donzelli de IOL analiza la reacción histórica de Wall Street frente a conflictos geopolíticos y señala que los mercados suelen atravesar caídas iniciales seguidas por recuperaciones relativamente rápidas, salvo que el shock termine afectando el crecimiento global.

La clave, entonces, no es sólo la intensidad del conflicto, sino su duración y su impacto sobre el mercado energético.

Argentina: el petróleo puede ayudar, pero el riesgo país suele reaccionar primero

Para la Argentina, el impacto de un conflicto en Medio Oriente no es lineal. Por un lado, un precio internacional del petróleo más alto puede beneficiar al país en términos de exportaciones energéticas, especialmente por el crecimiento de la producción en Vaca Muerta, algo de lo cual dejó traslucir ayer en declaraciones radiales el CEO de YPF. .

Gustavo Araujo, economista de Criteria, sostiene que el contexto actual es distinto al de episodios previos de tensión internacional. “Hoy Argentina tiene una mayor elasticidad de oferta energética que en el pasado. Si el precio del petróleo se mantiene alto, el país puede capturar no sólo mejores precios sino también mayor volumen exportable”, explicó.

Según su análisis, el impacto podría sentirse en mayores ingresos de divisas, mejora en el saldo energético y mayor recaudación por exportaciones.

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Por lo pronto, Mariano Sardans, de la Gerenciadora de patrimonios FDI, adelantó a PERFIL que el petróleo se encamina a los 100 dólares el barril si el cierre del estrecho de Ormuz se prolonga. “El conflicto directo entre Estados Unidos-Israel e Irán generó una reacción inmediata en el mercado energético. El Brent subió entre 7% y 13% en las primeras 48 horas, pasando de unos USD73 a un rango de USD80-84 por barril. La suba continuó el 3 de marzo por la disrupción real en el Estrecho de Ormuz, con tráfico de petroleros prácticamente detenido y cierre temporal de puertos y refinerías en el Golfo. Si el cierre se prolonga más de una semana, el escenario base del informe ubica al crudo entre USD90 y USD100 o más” explicó.

Sin embargo, el otro canal de transmisión suele ser más inmediato: el financiero.

Eduardo Ramos Romero, analista de mercados, advierte que los episodios de tensión global suelen reflejarse primero en la percepción de riesgo sobre economías emergentes.

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Argentina es particularmente sensible a cambios en las condiciones financieras globales. En contextos de incertidumbre internacional, el impacto suele verse rápidamente en el riesgo país y en la presión cambiaria”, señaló.

En efecto, este último mes el riesgo país que estaba más cómodo alrededor de los 500 puntos (03/02/2026) subió 70 puntos básicos para alcanzar los 373 PB ayer (3/03&2026).

La lógica es conocida en los mercados: cuando aumenta la aversión al riesgo, los inversores reducen exposición en activos emergentes y buscan refugio en instrumentos más seguros, lo que fortalece al dólar y amplía los spreads de deuda.

Por eso, aun cuando el petróleo pueda jugar a favor en el frente comercial, el canal financiero suele reaccionar antes.

Entre el shock de corto plazo y el cambio de escenario global

El debate entre los analistas hoy gira en torno a una pregunta central: ¿se trata de un episodio de volatilidad transitoria o de un cambio más profundo en el escenario global?

En la mirada de Mariano Sardans, será clave lo que ocurra según el futuro del petróleo. “La disrupción en el Estrecho de Ormuz es el principal canal de transmisión del conflicto hacia los mercados: cuando el flujo energético se interrumpe, el petróleo reacciona de forma inmediata”.

En ese sentido alertó; “Un shock de oferta petrolero genera el clásico efecto estanflacionario: sube la inflación global mientras el crecimiento económico tiende a desacelerarse.”

La guerra en Medio Oriente dispara el petróleo, el gas y el oro

La escalada bélica ya provocó un fuerte movimiento de ‘risk-off’: los inversores reducen exposición a activos de riesgo y buscan refugio en oro, dólar y bonos del Tesoro. Algunos informes consideran que el escenario más probable es una tregua sin concesiones claras, donde el conflicto se mantenga contenido y el impacto en los mercados sea limitado.

Otros advierten que el verdadero riesgo no es necesariamente militar, sino económico: incluso sin un bloqueo total del Estrecho de Ormuz, el aumento en los costos logísticos, de seguros y transporte podría afectar el comercio energético global.

Si ese escenario se consolidara, el petróleo podría sostener niveles más altos por un período prolongado, con efectos sobre inflación, tasas de interés y crecimiento global.

Para Argentina, eso implicaría una combinación ambigua: mejores precios para la energía, pero también un contexto financiero internacional más exigente.

En definitiva, cuando la geopolítica sacude a los mercados, el primer termómetro local no suele ser el precio del crudo, sino el riesgo país, el dólar y el apetito global por activos emergentes.

Qué miran los mercados tras la escalada en Medio Oriente

Los analistas coinciden en que hay cuatro variables clave que definirán el impacto económico del conflicto:

1. El precio del petróleo
Si el Brent supera niveles elevados durante varias semanas, podría trasladarse a inflación global.

2. El Estrecho de Ormuz
Por allí circula cerca del 20% del petróleo mundial. Cualquier interrupción afectaría la oferta energética.

3. Las tasas de interés en Estados Unidos
Un petróleo alto podría retrasar los recortes de la Reserva Federal.

4. El apetito por riesgo en emergentes
En contextos de tensión geopolítica, los inversores suelen reducir exposición en activos de países emergentes.

lr/ff

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