La conductora se emocionó al hablar de la tragedia que marcó su vida y explicó cómo ese episodio la acercó al teatro; además, recordó la historia del animal que la ayudó a salir adelante.
Denise Dumas pasó por la mesa de Mirtha Legrand y recordó la muerte de su hermana Janine, quien falleció a los 16 años en un accidente de tránsito cuando ella tenía 11. En ese contexto, confesó que aquella pérdida fue clave en su acercamiento al mundo del teatro y reveló cómo un caballo la ayudó a salir adelante. “Crecí con él y me dio una felicidad. Me dio un motivo”, afirmó.
La modelo, actriz y panelista de LAM fue una de las invitadas de La Noche de Mirtha, donde compartió la cena con los actores Andrea Politti y Osvaldo Laport y con el cantante Ricky Maravilla. La conductora preguntó cómo había llegado a la actuación, lo que llevó a Dumas a recordar aquella tragedia familiar.
“Yo no quería ser famosa. No. Es más, la fama me parece que es lo más difícil de llevar de esto, la exposición, que la gente opine”, sostuvo Dumas. Explicó que sí tenía claro que quería dedicarse a la actuación. “Quise estudiar teatro cuando terminé el colegio. Mamá y papá hubieran querido que estudiara otra cosa, pero yo venía de la muerte de mi hermana”, declaró.
Legrand recordó uno de los episodios más dolorosos de la vida de la conductora. “Ella tuvo un accidente, ¿no?”, consultó en relación a Janine. “Sí”, respondió Dumas, y profundizó sobre el impacto de aquella pérdida: “Yo creo que mamá y papá dijeron: ‘Sé feliz, hacé lo que quieras’. Y ahí entró el teatro en mi vida. Estudié mucho teatro”.
La conductora mencionó una historia que había leído tiempo atrás. “Cuando murió tu hermana, tu padre te compró un caballo. ¿Es cierto?”, preguntó. Denise confirmó la anécdota. “Sí. Yo tenía 11 años y ella 16. Y Max, mi hermano, que lo amo, tenía 18. Quedamos nosotros. Y no sé por qué se me dio por los caballos”, relató.
Dumas contó cómo un caballo que ya no servía para las carreras llegó a su vida. “La historia es muy genial porque yo amaba los caballos y tenía un tío mío que era veterinario y se ocupaba de caballos del hipódromo. Mi mamá y mi papá decían: ‘¿De dónde sacamos un caballo?’. Entonces mi tío llamó a mi papá y le dijo: ‘Tengo un caballo acá que no corría bien. Lo dejaron y está acá tirado'”, relató.
Según Dumas, la oferta de su tío fue inesperada. “Mi papá preguntó cuánto salía y la respuesta fue: ‘Con que le paguen y se lo puedan llevar, pobrecito’. Y ahí conocí a Anónimo, mi caballo de toda la vida”, recordó.
Consultada por cómo decidió bautizarlo, Dumas explicó que “Anónimo” fue el primer nombre que se le ocurrió. “Freudianamente, el caballo significa el padre, ¿sabías?”, le comentó Laport, quien también se confesó como un gran apasionado por los caballos. “Era un loco, me tiraba todo. Pero fue el caballo el que me dio un sentido. Crecí con él y me dio una felicidad… me dio un motivo”, aseguró.
El animal se convirtió en un refugio emocional durante uno de los momentos más difíciles de su vida. “Yo me pasaba todo el día metida en el club”, recordó. Agregó que el caballo estaba lejos de ser el ejemplar ideal: “Fue cualquier cosa lo que compramos, porque estaba apenas domado, había corrido una vez, lo habían dejado. Lo vi tan mal y dije: ‘Es este, es este el que quiero'”.
Hacia el final de su relato, Dumas resumió el significado que tuvo Anónimo para ella y su familia. “Murió con nosotros. Toda la vida estuvo conmigo. Lo amé”, concluyó sobre el caballo que la acompañó durante años.
