David Frankel, director de ambas películas, detalló los motivos por los que el actor que interpretó a Nate no participa en la nueva entrega, mientras que también se confirmó el corte de una escena con Sydney Sweeney.
El estreno de la secuela de “El diablo viste a la moda”, previsto para el 30 de abril, generó expectativa y también preguntas sobre la ausencia de algunos actores del elenco original. David Frankel, director tanto de la película de 2006 como de esta nueva entrega, explicó en una entrevista con Entertainment Weekly por qué Adrian Grenier, quien interpretó a Nate, no forma parte del proyecto.
Frankel reveló que inicialmente consideró incluir a Grenier en un cameo breve, pero que finalmente no fue posible por cuestiones de calendario de producción. “Tuve la idea de incluirlo discretamente en un cameo, pero al final, ya era demasiado tarde en nuestro calendario de producción para poder hacerlo”, afirmó el realizador.
Por su parte, el propio Adrian Grenier se refirió a su ausencia en declaraciones a Page Six en marzo. “Obviamente, fue una decepción no haber recibido la llamada para participar en la secuela, pero también entiendo que hay cierta controversia con respecto al personaje de Nate, así que eso podría tener algo que ver”, comentó el actor. Añadió que le habría encantado regresar junto a sus compañeros, pero que no guarda rencor y que sigue siendo fan de la franquicia.
La secuela, que retoma la historia más de dos décadas después, sigue a Andy Sachs (Anne Hathaway) mientras regresa al mundo de la moda para reunirse con Miranda Priestly (Meryl Streep) y Nigel Kipling (Stanley Tucci) con el fin de salvar a la revista Runway de la quiebra.
Otro cambio confirmado en el montaje final fue la eliminación de una escena con la actriz Sydney Sweeney. Según informaron medios internacionales, Sweeney había grabado un cameo de aproximadamente tres minutos interpretándose a sí misma, en una secuencia que tenía lugar en las oficinas de Dior y que buscaba reforzar el nuevo estatus del personaje de Emily Charlton (Emily Blunt).
Desde la producción, a través de Entertainment Weekly, señalaron que la decisión de cortar la escena respondió a cuestiones de ritmo y coherencia narrativa, calificándola como “muy difícil” y destacando la buena predisposición de la actriz. La guionista Aline Brosh McKenna confirmó la noticia en una entrevista con Screen Rant.
