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3 marzo, 2024

“El árabe” Ramil, el coequiper de Elizabeth Vernaci que grabó con el productor de Calamaro

La voz de Damián “El árabe” Ramil, cantante de Naranjos, es inconfundible para cualquiera que haya escuchado radio en los últimos treinta años. Fue parte de Rock & Pop durante más de dos décadas, de Radio Nacional, y ahora de Pop Radio secundando a Elizabeth Vernaci por las mañanas.

Y en paralelo a su desempeño mediático su grupo, que completan Bruno Badaracco en bajo, Ignacio Rodríguez en guitarra y Fernando Echevarría en batería, y que tras veinticinco años de trayectoria publicó La tempestad, su séptimo álbum, que presentarán el sábado 23 de septiembre en The Roxy, con Beto Olguín de Los Pérez García, que participa en el disco, como invitado en la canción Volver mil veces.

La tempestad, producido por Germán Wiedemer (actual miembro de la banda de apoyo de Andrés Calamaro y anteriormente músico invitado de Ratones Paranoicos y Memphis La Blusera, entre otros) y Martín Pomares, consolida la propuesta del grupo.

“Es el segundo trabajo que hacemos con ellos y notamos una evolución artística. Ellos han mejorado nuestra torpeza natural con su talento (risas). Es un disco compuesto en pandemia, con la característica principal que tuvo ese momento, que fue la imposibilidad de reunirnos”, dice El árabe en un mediodía desde un bodegón de club palermitano, en un intermedio entre su trabajo matutino y vespertino en el éter.

Naranjos, una histórica banda del GBA se presenta en un bar de Palermo. Naranjos, una histórica banda del GBA se presenta en un bar de Palermo. “Nosotros solemos componer mucho en nuestra sala de ensayos. En la pandemia intentamos, como todos, pasarnos ideas a través del Zoom. Entonces cada uno tuvo sus cosas, una vez que pudimos ensayar las juntamos, le dimos el material a Germán y él hizo el Tetris”, recuerda Bruno sobre la previa.

Y prosigue: “A lo largo de estos años y en estos dos discos con Germán, observamos la manera en la que trabaja las canciones. Eso llevo a que cada uno, desde su casa, a las melodías o a las bases les diera una identidad para salir de lo lineal”.

“Lo último que aparecieron fueron las letras, que son de este año. Eso es un cambio con respecto a lo musical, ya que esta vez la lírica y la música no fueron de la mano. Esta vez estaba el continente musical y había que rellenarlo con nuestra poética, que es bien existencialista. Pudimos hacer todo esto y que Germán lo envuelva. Y estamos muy contentos con el resultado, ya que es un disco que tiene muchas capas sonoras y muchos matices musicales”, completa el cantante.

Mejorando la calidad

-En los discos Existen (2009), Todas las horas del tiempo (2013), El misterio y la fe (2020) y La tempestad hay una continuidad temática que se puede apreciar desde los propios títulos de cada uno de los discos. ¿Cómo la describirían ustedes?

Árabe: -Si hablamos de manera poética, Naranjos no es otra cosa que preguntas en forma de canciones. Y uno se pregunta un montón de cosas, y mejora la calidad de las preguntas. Héctor Bidonde, que fue uno de mis profesores de teatro, decía que lo importante en la búsqueda quizás no sea encontrar la respuesta sino encontrar una mejor pregunta: que la respuesta sólo sea un escalón para mejorar la calidad de la pregunta. Creo que con Naranjos fuimos mejorando esa calidad.

Naranjos en vivo. Este sábado tocan en The Roxy.Naranjos en vivo. Este sábado tocan en The Roxy.-¿Y cómo trabajan la búsqueda inicial?

Árabe: –Eso tiene que ver con la existencia. Ahora estamos con lo eterno y lo fugaz, que es lo que nos conmueve en general. Yo creo que, en el fondo, el carozo de la eternidad no deja de ser fugaz, y viceversa. Y en esa fugacidad queda un carozo de eternidad que es la memoria y el anhelo. En El misterio y la fe hablamos del misterio de la vida y la fe para permanecer.

Hay una escena en Nostalgia, que es una película de Andrei Tarkovski, de un hombre que trata de llegar a un lugar sosteniendo la llama de una vela, como metáfora de la vida, sin que el viento se la apague. Intenta, intenta, vuelve a intentar, hasta que al final lo consigue. Creo que eso es lo que nos preguntamos: ¿qué hay detrás de todo esto? Eso siempre dentro de un estado de tempestad anímica.

-El grupo, desde lo sonoro, tiene cosas del viejo rock nacional de los años ’70 con pinceladas del rock tradicional clásico de los Estados Unidos a lo Springsteen o Tom Petty.

Árabe: -Naranjos tiene una identidad muy del Oeste del conurbano, pero también venimos de la tradición de Artaud, de Pappo’s Blues, de Color Humano. Y eso matizado con Tom Petty, Mark Lanegan, el stoner… Germán potenció lo épico del sonido, y lo embelleció con vientos y teclados. Eso potenció el contenido dramático de nuestras canciones y al mismo tiempo nos influyó dentro de nuestra identidad propia y terrenal.

Bruno: –Nosotros nos solemos cruzar mucho con Alejandro Medina, que vive en Morón. Y con los Divididos eran vecinos. Ellos ensayan en una quinta que estaba pegada a la que fue mi casa paterna.

Naranjos, con El Arabe Ramil como cantante y Bruno en el bajo . Foto Ariel GrinbergNaranjos, con El Arabe Ramil como cantante y Bruno en el bajo . Foto Ariel Grinberg-Siguiendo con lo que decían del Oeste, ¿cuál es la diferencia entre el sonido rockero de su zona con el sonido, por poner dos ejemplos a azar, del Sur del Gran Buenos Aires o de La Plata?

Árabe: -El sonido del Oeste tiene una densidad que tiene que ver más con la raíz, con algo más pesado y subterráneo. En los grupos de La Plata, sacando a Los Redonditos de Ricota o Virus, veo algo más para arriba, algo que va más hacia el cielo. En el Oeste tiramos más hacia los sótanos, hacia el magma. Y en el Sur está la psicodelia: es otro viaje.

Cada lugar tiene su color y su identidad sonora. Uno no deja de ser del lugar de donde viene: uno es su propia identidad. Y nosotros venimos y somos hijos de la tradición musical del Oeste.

-Árabe, ¿cómo influye tu formación teatral y tu trabajo radial en Naranjos?

Arabe: -Lo que puedo hacer en la banda es trasladar todo lo que universo artístico en la puesta en escena. Soy un tipo que proviene del teatro, del tablado. Y con la banda pude llevar mi actor, mi poeta, y mi actuación hacia un proyecto artístico. No hay nada como el arte en vivo. Dentro del grupo, soy uno más.

Creo que muchas veces, por mis propios prejuicios, mi laburo en los medios de comunicación mainstream atentó contra el proyecto de Naranjos. Y eso nos transformó en una banda de culto. ¿Y qué es una banda de culto? Una banda que a través de los años todavía toca en las cavernas y que convoca mucha gente, pero que tiene una identidad y una poética reconocible. Un producto que resiste pese a las leyes del mercado.

-Después del show del Roxy, ¿cuáles son los planes de Naranjos?

Árabe: -Naranjos toca una vez por mes desde hace un montón de tiempo. En todos estos años estuvimos en el interior, en Brasil, o en festivales como el Pepsi o el Quilmes. Sólo nos falta tocar en el Cosquín Rock, pero no nos desvela. Antes, el sueño del pibe era llenar estadios, pero con los años nos dimos cuenta que lo mejor es plasmar la obra y sacar discos. Las preguntas nunca se terminan, así que seguiremos sacando discos.

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