23 mayo, 2026

Murales de Buenos Aires: las obras escondidas que cuentan otra historia de la ciudad

Vanessa Bell invita a descubrir una serie de murales urbanos ubicados en fachadas, paliers y espacios comunes de edificios porteños, que forman parte del paisaje cotidiano pero suelen pasar inadvertidos.

Vanessa Bell presenta un recorrido por murales urbanos de Buenos Aires que forman parte de la vida cotidiana de la ciudad, pero que muchas veces pasan inadvertidos para quienes los cruzan todos los días. El recorrido se centra en un movimiento artístico presente en Buenos Aires entre los años cincuenta y ochenta, cuando distintos artistas comenzaron a integrar obras murales a la arquitectura moderna de la ciudad. En muchos casos, esas piezas siguen en entradas de edificios, esquinas, frentes y espacios compartidos que funcionan como pequeños museos urbanos.

“Una de las cosas más llamativas de este movimiento es que son espacios públicos que la gente frecuenta todos los días y quizás no se da cuenta de que tiene una obra de arte interesante delante de ellos”, afirmó Bell al comienzo del episodio. Los murales aparecen como parte del paisaje urbano, integrados a la arquitectura y a la rutina de quienes viven, trabajan o pasan por esos edificios. No están necesariamente en museos ni galerías, sino en paliers, fachadas, esquinas y accesos.

La primera parada es en Barrio Norte, frente a un mural diseñado por Silvia Brewda en un edificio proyectado por su padre y construido a fines de los años sesenta. Brewda sostuvo que “un artista no es libre de hacer lo que quiere, porque el mural tiene que estar adaptado a la arquitectura, al interiorismo, a la altura, a la perspectiva, al ancho de la entrada”.

El recorrido continúa en Belgrano, frente a un mural ubicado en la fachada de un edificio moderno de 1959, en Echeverría, cerca de Barrancas. Bell señaló que, pese a su investigación, no logró identificar al artista: la obra está firmada con las iniciales “MZ” y data de 1960. Más adelante, en la esquina de Pampa y O’Higgins, Bell se detuvo frente a una obra de gran escala firmada por el arquitecto y artista Horacio Vodovotz, realizada en 1966 y conservada en excelentes condiciones al aire libre.

La última parte del capítulo está dedicada a la obra de Rodolfo Bardi, artista y muralista que realizó cientos de murales entre los años sesenta y setenta. Bell conversó con su hijo, Martín Bardi, frente a una de esas obras, ubicada en una esquina y expuesta al espacio público. Martín explicó que muchos de los murales de su padre convivían entre lo público y lo privado: estaban en edificios, pero podían verse desde la calle o desde espacios comunes. Los murales de Rodolfo Bardi se realizaban con materiales de la propia obra, como arena y cemento, trabajados con herramientas de albañilería, y luego se incorporaban texturas, cortes, formas, fragmentos de espejo y pintura al óleo.

Últimas Noticias
NOTICIAS RELACIONADAS