Una causa judicial analiza las condiciones del vuelo privado del funcionario en febrero, con testimonios sobre un procedimiento de seguridad y migraciones diferenciado.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, viajó en un jet privado durante el último feriado de carnaval para pasar unos días en Punta del Este, Uruguay. El vuelo, realizado el 12 de febrero desde el aeropuerto de San Fernando, fue por invitación de su amigo Marcelo Grandio, contratista del Estado en la televisión pública.
En el marco de una causa judicial, la secretaria de la empresa que gestionó los pasajes, Vanesa Tossi, declaró como testigo. Según su testimonio, incorporado al expediente, Adorni y su familia recibieron un tratamiento diferenciado por parte de las autoridades aeroportuarias y de Migraciones, tanto en la salida como en el regreso a la Argentina, ocurrido el 17 de febrero.
Tossi relató que, en la partida, un agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) identificado como “jefe” se presentó para ocuparse del viaje. Según la testigo, tras consultar por teléfono, el agente habría indicado que no se debían cumplimentar los trámites habituales de seguridad que realizan otros ciudadanos. La familia Adorni no pasó por los arcos de detección de metales, aunque sí se escaneó su equipaje. Los trámites migratorios fueron realizados por un miembro de la PSA, quien llevó los documentos mientras los pasajeros se dirigían al avión.
En el regreso, el procedimiento fue aún más singular. El jet fue dirigido a un hangar especial, donde una camioneta con vidrios polarizados esperaba a los pasajeros. Allí, según el testimonio, los Adorni tampoco realizaron personalmente los controles de seguridad o migraciones, tareas que fueron ejecutadas por terceros. Tossi también declaró que, tanto a la ida como a la vuelta, personal de seguridad le solicitó que no tomara fotografías.
La investigación busca determinar los detalles operativos y protocolares de este viaje privado.
