Un consorcio estadounidense adquirió la minera Serra Verde en Goiás por 2800 millones de dólares, asegurando la única operación de tierras raras fuera de Asia. La jugada busca quebrar el monopolio chino sobre estos minerales clave para la tecnología del siglo XXI.
BRASILIA – En el estado de Goiás, a 300 kilómetros de Brasilia, un consorcio estadounidense confirmó la compra de la minera Serra Verde. La operación, valuada en unos 2800 millones de dólares, fue respaldada por la Development Finance Corporation (DFC), brazo de inversión del gobierno de Estados Unidos. Para analistas, esto representa una extensión de la política de la Casa Blanca y no una simple transacción comercial.
La adquisición busca crear una empresa multinacional que controle toda la cadena productiva de tierras raras: desde la extracción en el centro de Brasil hasta la fabricación de superimanes, esenciales para autos eléctricos, turbinas eólicas y equipamiento militar. El contrato establece un régimen de exclusividad por quince años para abastecer prioritariamente a la industria estadounidense.
China domina actualmente el mercado: produce casi el 80% de la extracción, el 89% de la separación y más del 90% de los superimanes a nivel global. Brasil posee la segunda mayor reserva del mundo, lo que lo coloca en una posición estratégica pero riesgosa, según expertos.
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva busca mantener un perfil de no alineamiento, aunque las tensiones con Washington han aumentado. Recientemente, Estados Unidos acusó a un agente brasileño de espionaje ilegal contra el exdiputado Alexandre Ramagem en territorio estadounidense, lo que derivó en la expulsión de diplomáticos y la retirada de credenciales. Además, existe preocupación en Brasilia sobre una posible interferencia de Donald Trump en las elecciones presidenciales brasileñas de octubre.
