Las condiciones de vida en el NOA son cada vez más duras. La precarización avanza año tras año, y quienes más la sufren son las y los trabajadores rurales, estatales y los sectores populares urbanos, que sobreviven con changas, aplicaciones de Uber o el monotributo. Las grandes patronales, como Ledesma, no solo impulsaron el voto a Milei en las últimas elecciones, sino que mientras tanto despedían a más de 300 familias y compraban al sindicato para hacer fraude. Una reforma laboral esclavista, pero aplicada de hecho antes de que se vote.
La pregunta que se le hace a Milei también pesa sobre los gobernadores cómplices: ¿hasta cuándo van a seguir dejando pasar despidos, salarios de miseria, caída del consumo, mientras crecen las exportaciones mineras y los ingenios baten récords de producción? Esa desigualdad brutal, sumada a los privilegios de la casta política y empresarial, ¿hasta cuándo va a aguantar? Difícil que puedan evitar la respuesta de las calles por mucho tiempo más.
Ayer nos enteramos que Carolina Moisés, del PJ jujeño, como siempre, juega para el mismo lado: junto a los gobernadores y senadores que le hacen el juego a Milei. Son el bloque minero, los que lideran la entrega y el saqueo. No tienen nada que envidiarle a los radicales jujeños que entregan el litio a las multinacionales.
En Jujuy te hacen creer que se pelean, que son opositores, pero a nivel nacional se dan la mano en el Congreso y el Senado, Sadir acompaña y colabora con Milei en todo. Rizzoti se pone la peluca, dando quorum o votando, siempre del lado del gobierno ajustador.
Lo mismo que… pic.twitter.com/fEQ51A8bM5— Alejandro Vilca (@vilcalejandro) February 24, 2026
Los gobernadores que se disfrazan de “opositores” en los medios, como Carlos Sadir, en la práctica mantienen a sus trabajadores estatales con sueldos de miseria y condiciones laborales cada vez más precarias. Año tras año, vemos como crece el trabajo en “negro” entre la juventud y como se desploma el empleo registrado en el sector privado. Con la reforma que impulsa el león libertario, buscan legalizar lo que hoy es abuso patronal cotidiano. No se trata de ninguna modernización, es un retroceso brutal de más de cien años en derechos laborales.
El propio gobernador Jalil de Catamarca lo dijo sin vueltas: la reforma laboral está atada al modelo extractivista. La UCR jujeña votando la reforma, Moisés sumándose al bloque de senadores con Milei, la CGT que ni apareció en las calles durante el paro nacional… todos son parte del mismo partido: el de la esclavitud laboral, los salarios de hambre y el saqueo extractivista.
Del otro lado estamos quienes peleamos por construir un gran partido de la clase trabajadora, que recupere los sindicatos y una la fuerza social capaz de imponer el paro general hasta derrotar el plan de Milei y los gobernadores, que actúan a pedido del FMI y los grandes empresarios. Sumate a militar por esta perspectiva junto al PTS-FITU.
¿Gobernadores con una mirada federal?
Vemos movimientos y acuerdos entre gobernadores afines, reuniones por zoom y “agenda común”, como la “cumbre de siete mandatarios no K”. La realidad es que los que gobiernan lo hacen para los ingenios, las mineras, las constructoras y los grandes grupos económicos, nunca para el pueblo trabajador.
En La Izquierda Diario venimos denunciando hace años como la clase trabajadora la pasa mal y también como resiste. En Tucumán, por ejemplo, más de la mitad de los asalariados cobra por debajo del salario mínimo legal. Pero ojo, el problema no es solo el sueldo miserable: es una vida entera marcada por la inestabilidad, la falta de derechos y la ausencia total de futuro para la juventud y las familias trabajadoras.
Muchas mujeres, como las manteras y vendedoras ambulantes de Perico, en Jujuy, dependen exclusivamente de lo que logran vender en la calle para poder sobrevivir. Día a día enfrentan la persecución de la municipalidad, tasas e impuestos imposibles de pagar y promesas vacías de los gobiernos locales que nunca se cumplen. Conseguir un trabajo en “blanco” es un privilegio para pocas, mientras miles de familias luchan por derechos tan básicos como poder poner un plato de comida en la mesa para sus hijos. Ahora, con la nueva reforma laboral esclavista que impulsa Milei, ¿se imaginan lo que nos espera?
En el campo, la situación es todavía más dura, aquí todavía hay trabajo infantil. El 60% de quienes trabajan en el sector rural lo hacen en la total informalidad, sin ningún derecho ni cobertura social. Los peones y maquinistas agrícolas se bancan jornadas que superan las 14 horas diarias durante la cosecha, sin cobrar horas extra ni tener aportes jubilatorios. ¿Te suena? Incluso los que logran juntar unos pesos más en temporada alta, después tienen que rebuscárselas el resto del año para sobrevivir.
La situación en Jujuy es tan alarmante que la provincia lidera el ranking nacional de precarización laboral juvenil: 9 de cada 10 pibes y pibas laburan en “negro”, con sueldos miserables y una inflación que hace polvo cualquier paritaria.
Los docentes cobran el básico más bajo de todo el NOA, mientras Sadir se llena la boca hablando de “su” superávit. El pluriempleo y la flexibilización ya son parte del paisaje, y las familias no llegan ni a cubrir la canasta básica. La bronca y la angustia se sienten en cada rincón, pero los gobiernos solo tiran discursos vacíos que no resuelven nada.
Ahora, la reforma laboral que piden los empresarios viene a legalizar y profundizar este desastre: facilita despidos, baja indemnizaciones, alarga los períodos de prueba y habilita jornadas laborales flexibles y arbitrarias. Encima, vacían los aportes jubilatorios con el FAL. Todo para que los de arriba sigan ganando mientras el pueblo se hunde.
Las resistencias no se hacen esperar y se sienten cada vez más fuerte. La solidaridad y la unidad de los que luchan se vieron reflejadas en la Asamblea Permanente contra la Reforma Laboral, impulsada por el sindicato docente Cedems en Jujuy. Ahí se juntaron estudiantes, maestras, organizaciones sociales, universitarios, terciarios y feministas. También se sumaron los azucareros despedidos de Ledesma, junto a delegados combativos y trabajadores rurales que llevan más de 110 días acampando en la puerta de la fábrica, peleando por el fin de los despidos y la reincorporación.
Te puede interesar: Acampe azucarero: por una Navidad sin despidos
Te puede interesar: Acampe azucarero: por una Navidad sin despidos
Las calles se llenaron de pibas, pibes y docentes defendiendo la universidad pública, con clases abiertas y tomas de facultades en todo el país. Frente a los ataques de Milei, la respuesta fue masiva: miles salieron a bancar el derecho a estudiar, incluso en medio de este ajuste brutal. Pero la pregunta que queda flotando es: ¿cómo se supone que van a cursar si te meten el banco de horas y ni siquiera tenés un horario fijo? ¿Se puede ser estudiante y no plantarse contra esta reforma?
Desde la Legislatura de Jujuy, el diputado Gastón Remy, del PTS-FITU, viene denunciando que la reforma laboral está atada de pies y manos al modelo extractivista que maneja la provincia. Hay un pacto entre radicales, peronistas y libertarios para profundizar el saqueo de los recursos, el extractivismo y el ajuste sobre el pueblo trabajador.
El respaldo “federal” a proyectos como el Rigi y el presupuesto 2026 deja en claro de qué lado están: recortan fondos a la educación técnica, a las jubilaciones, al colectivo de la discapacidad y abren la puerta para que las multinacionales sigan avanzando sobre nuestros bienes comunes naturales. Lo mismo que buscan ahora atacando la Ley de Glaciares.
Te puede interesar: Confirman sesión el jueves 26 para modificar la Ley de Glaciares en el Senado
Te puede interesar: Confirman sesión el jueves 26 para modificar la Ley de Glaciares en el Senado
No nos vendan humo
La reforma no viene a crear trabajo, sino a legalizar la superexplotación y a condenar a las nuevas generaciones a una vida de pobreza y sin derechos. Pero ojo, no se va a caer sola, hay que tirarla.
El paro general, cuando se votó en Diputados, se hizo sentir con fuerza en cada rincón del país. No fue casualidad: la bronca y la organización de quienes venimos peleando se notó en las calles, en los lugares de trabajo y en los barrios.
Por eso, la tarea ahora es seguir profundizando esa coordinación, unir a todos los sectores combativos y avanzar en la construcción de una huelga general. Hay que exigirle a la CGT, a las CTAs y a todas las centrales sindicales que convoquen a un paro nacional activo, con un verdadero plan de lucha, no con medidas aisladas que sólo buscan descomprimir la presión social.
Cuando la reforma se trate en el Senado, tenemos que ser miles y millones copando las calles, dejando bien claro que no estamos dispuestos a ser esclavos. ¡Abajo la reforma, arriba los derechos! No podemos permitir que nos arrebaten conquistas históricas mientras los de arriba siguen llenándose los bolsillos.
