Un correo filtrado del Pentágono sugiere que Estados Unidos podría revisar su respaldo a las “posesiones imperiales europeas”, incluyendo las Islas Malvinas. El gobierno argentino ve una ventana histórica, pero analistas advierten sobre los obstáculos reales.
La agencia Reuters publicó una noticia sobre un correo electrónico interno filtrado del Pentágono en el que un funcionario estadounidense habría propuesto revisar el respaldo diplomático de Washington a las “posesiones imperiales europeas”, incluyendo las Islas Malvinas. La medida sería parte de las represalias contra los aliados de la OTAN que no apoyaron las operaciones militares de Estados Unidos en Irán.
En el gobierno argentino, esta noticia podría ser celebrada como una victoria propia. En el ecosistema de comunicación mileísta —redes sociales, streamings, analistas afines— circula desde hace tiempo la hipótesis de que la subordinación incondicional de Argentina a Donald Trump está abriendo una ventana histórica para que Estados Unidos interceda activamente en favor del reclamo argentino. Los escenarios van desde presiones para negociar hasta fórmulas de soberanía compartida o una base militar estadounidense en las Islas.
Esa hipótesis es alimentada por las fricciones entre la administración Trump y el Reino Unido. Trump ha cuestionado públicamente el liderazgo del primer ministro Keir Starmer y presiona a Londres para que incremente su gasto en defensa. Starmer, por su parte, intenta sostener el vínculo transatlántico sin alinearse plenamente con las posiciones estadounidenses en Ucrania, Groenlandia y Medio Oriente. Algunos analistas interpretan este clima de tensión como una señal de que la “relación especial” tiene los días contados.
Sin embargo, cuando se examina con detenimiento, la hipótesis del gobierno argentino parece pasar por alto una serie de fundamentos tanto históricos como coyunturales:
- Alianza angloestadounidense: Es el vínculo estratégico más duradero de Washington, con más de dos siglos de cooperación en inteligencia, defensa y tecnología. Incluso en el actual contexto de tensión con Irán, Estados Unidos ha utilizado bases británicas y ambos países acaban de firmar una alianza histórica en inteligencia artificial y tecnología militar por más de 2000 millones de dólares. AUKUS (2021) confirma que el eje se desplaza hacia lo tecnológico-militar.
- Tiempo a favor del Reino Unido: Trump puede ser disruptivo, pero es transitorio. Si Londres opta por resistir, su estrategia más simple es esperar al recambio en la Casa Blanca. No existe en el sistema político británico disposición alguna a discutir la soberanía de las islas, y el Reino Unido incrementa año a año su presencia militar en el Atlántico Sur.
- Asimetría estratégica: Londres tiene cartas para jugar que Buenos Aires no podría igualar. Ante una eventual presión de Trump, la respuesta británica sería contraofertar: mayor presencia militar estadounidense en las islas, cooperación o administración conjunta. La capacidad naval británica en el Atlántico Sur es muy superior a la argentina, y las Malvinas resultan un activo más valioso para Estados Unidos bajo control británico.
- Reacercamiento Europa-Reino Unido: Trump está generando un reacercamiento entre Europa y el Reino Unido, lo que reduce el margen de maniobra de Argentina.
En conclusión, la combinación de firmeza política británica, horizonte temporal favorable y fortalecimiento militar reduce al mínimo la supuesta “ventana de oportunidad” que imagina el gobierno argentino.
