El gendarme argentino, liberado tras más de un año de cautiverio, se constituyó como querellante en una causa por crímenes de lesa humanidad que investiga al exmandatario venezolano.
El gendarme argentino Nahuel Gallo presentó una demanda judicial contra el expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, solicitando ser incorporado como parte querellante en una investigación por crímenes de lesa humanidad. La acción legal se radicó en el fuero federal de la Ciudad de Buenos Aires.
“No voy a quedarme callado. Por mí, por mi familia y por todos los que han sufrido este horror que no puede quedar impune”, expresó Gallo a través de sus redes sociales. El uniformado, quien recientemente realizó una maratón para visibilizar su causa, busca también presionar por la liberación de otros presos políticos en Venezuela.
El caso se origina el 8 de diciembre de 2024, cuando Gallo ingresó a Venezuela para visitar a su familia. Según denuncias internacionales, tras completar los trámites migratorios fue detenido por funcionarios locales. El gobierno de Maduro lo acusó de “espionaje” y “acciones conspirativas”. Organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y Naciones Unidas calificaron su detención como arbitraria.
Gallo permaneció recluido en el centro penitenciario El Rodeo I hasta su liberación el 1 de marzo de 2026, en una operación con alto impacto diplomático y político. A su regreso a Argentina, fue recibido por el presidente Javier Milei en la Casa Rosada. Su liberación fue gestionada inicialmente por la dirigencia de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), encabezada por Claudio “Chiqui” Tapia.
Tras su retorno, el gendarme mantuvo reuniones con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el canciller Pablo Quirno; la senadora Patricia Bullrich; y fue recibido en su provincia natal por el gobernador Raúl Jalil.
