Cinco países del Golfo rechazaron formalmente la autoridad creada por Irán para controlar el tránsito por el estrecho de Ormuz, mientras Teherán amplía su zona de control militar y Estados Unidos intensifica el bloqueo naval sobre puertos iraníes.
El estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de una disputa de soberanía marítima. Bahréin, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) enviaron una carta a la Organización Marítima Internacional (OMI), el organismo de la ONU para la navegación, en la que instruyeron a los buques comerciales a no interactuar con la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (AEGP) ni cruzar la vía usando la ruta designada por Irán. El documento fue distribuido por la OMI a comienzos de esta semana.
A principios de mayo, Irán anunció un nuevo procedimiento de tránsito por el estrecho: los propietarios de embarcaciones debían enviar un correo electrónico a la AEGP para obtener autorización. La carta de los cinco países advirtió que la ruta propuesta por Teherán “debe ser vista por lo que es: un intento de controlar el tráfico por el estrecho, obligando a los buques a usar una ruta dentro de sus aguas territoriales, que puede ser explotada para obtener ganancias monetarias mediante el cobro de peajes”. El documento añadió que “cualquier reconocimiento de la ruta propuesta por Irán y de la AEGP como alternativa sentaría un precedente peligroso”. La OMI ya había señalado con anterioridad que el cobro de peajes por cruzar Ormuz sería inaceptable, posición que también respaldaron dos de los mayores operadores de materias primas del mundo el mes pasado.
Irán publicó un mapa en el que reclama “supervisión de las fuerzas armadas iraníes” sobre más de 22.000 kilómetros cuadrados alrededor del estrecho, una zona que se extiende hacia las aguas territoriales de Omán y los EAU. Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente de los EAU, afirmó que Irán “intenta consagrar una nueva realidad nacida de una clara derrota militar, pero los intentos de controlar el estrecho de Ormuz o de invadir la soberanía marítima de los EAU no son más que fragmentos de sueños”. Bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, los buques tienen garantizado el paso seguro por aguas de otro Estado. Irán no ha ratificado ese tratado, lo que debilita la base jurídica de sus reclamaciones ante la comunidad internacional.
El estrecho ha permanecido en gran medida bloqueado desde que Estados Unidos e Israel comenzaron a bombardear Irán a finales de febrero. En ese marco, fuerzas de la Marina estadounidense abordaron el miércoles el buque cisterna Celestial Sea en el golfo de Omán. El Mando Central de EEUU (Centcom) indicó que la embarcación era “sospechosa de intentar violar el bloqueo estadounidense al dirigirse hacia un puerto iraní”. Imágenes difundidas por Centcom muestran a marines descendiendo en rappel desde un helicóptero hasta la cubierta del buque. Según la empresa de gestión de riesgos marítimos Vanguard, “las fuerzas estadounidenses liberaron posteriormente el buque tras realizar un registro y ordenar a la tripulación que cambiara el rumbo”. El rastreador MarineTraffic registra ahora al Celestial Sea con destino al puerto de Duqm, en Omán. El barco había sido sancionado previamente por EE. UU. bajo un nombre anterior por sus vínculos con Irán.
Centcom precisó el jueves que, desde que el bloqueo de puertos iraníes entró en vigor el 13 de abril, ha redirigido 94 buques comerciales y ha inutilizado cuatro embarcaciones.
Medios vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) difundieron esta semana imágenes que, según afirmaron, mostraban un ataque de “castigo” contra un petrolero en el estrecho. Un análisis de BBC Verify determinó que las características del buque en el video coinciden con las del Barakah, un petrolero de bandera liberiana que, según sus operadores, reportó haber sido alcanzado por proyectiles de origen desconocido a comienzos de mayo.
