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3 marzo, 2024

Rodrigo De Loredo: “Milei se dice bilardista, pero tendría que haber logrado que la reforma salga… y podía salir”

– Con el diario del lunes en la mano: ¿Le daba igual al Gobierno la aprobación, o no, de la Ley Ómnibus?

– Esa es la duda que queda. Si ellos verdaderamente querían aprobar estos textos o querían usarlos como un chivo expiatorio en una lógica de comunicación, para que se lleve la atención y que puedan tener un culpable mientras los problemas reales de la gente pasan por otro lado. No sé si fue realmente impericia o estaban buscando un relato.

– ¿Hubo traidores como dijeron? ¿Algunos diputados o bancadas que dijeron que iban a votar de una manera y después votaron de otra?

– No soy amigo de ese término. En lo que respecta a mi bloque, el radicalismo es muy previsible y no se prestó a ningún juego del toma y daca, aún teniendo cinco gobernadores. Había un conjunto de diputados que tenían una mirada más crítica sobre delegaciones puntuales. El gobierno ya sabía que de la totalidad de los 34 diputados del bloque del radicalismo con algunos no iba a contar. Nuestras miradas son conceptuales. La UCR fue responsable, fue anticipatoria de los votos, de los que contaba y para qué.

– ¿Pero otras bancadas no?

– Es cierto que otros gobernadores actuaron de la misma manera que el gobierno. El gobierno extorsionó por los medios y hay un conjunto de diputados que responden a gobernadores del PJ que sonaron de la misma manera. Un ejemplo muy gráfico es el gobernador de mi provincia, Martín Llaryora. Sus diputados no votaron delegaciones cuando el propio Llaryora ha gobernado con una cantidad de emergencias y delegaciones inéditas

– ¿Pero el oficialismo tenía un punteo por el cual sabían que esto iba a ocurrir?

– No, no lo tenían. Por eso la impericia, es decir, el error matemático, la aritmética de la sesión, porque, te repito, con relación al bloque del radicalismo, los números estuvieron claros desde siempre.

– Ustedes los habían informado…

– Para determinados temas yo se los había contado a Martín Menem, a Santiago Caputo, a Guillermo Francos. Me parece que donde contaron muy mal es en los otros bloques.

– ¿Es irremontable la Ley Ómnibus?

– Fue un error el retiro, no hay duda. Yo sugeriría que el Gobierno insista porque hay una articulación avanzada. Lo que pasó es que se pusieron en tela de juicio un conjunto de incisos de los primeros artículos y venía privatizaciones, que iba a tener su complejidad, pero después la ley iba a entrar en una manso avance. . Paradójicamente, (Milei) se dice bilardista, pero tendría que haber logrado que la reforma salga. Podía salir.

– Pero caída la ley el Presidente arremetió contra los diputados y gobernadores muy duramente. En este clima, ¿cree que el Congreso va a volver a funcionar o quedará cerrado?

– Espero que no. Si Milei quiere gobernar sin el Congreso tiene que saber que los DNU no pueden abordar temas impositivos; que las facultades delegadas requieren que se las delegue el Congreso. Pero además, ya tienen frentes judiciales. Y todo ese andamiaje precario desde lo institucional tiene un problema central: que no genera ni la confianza ni la sustentabilidad para atraer inversiones. El Congreso tiene que funcionar. Hay por lo menos tres grandes desafíos: terminar de concretar la mega reforma que quedó trunca, tratar el DNU y queda pendiente un pacto fiscal que dé equilibrio y resuelva la problemática suscitada entre las provincias y la Nación.

– En el tuit de la Oficina del Presidente usted quedó en la lista de quienes “votaron en favor del pueblo», aunque como jefe de bloque de la UCR lo siguen acusando. ¿Cómo evalúa ese post desde una cuenta oficial?

– En lo personal me tienen sin cuidado lo que diga el Presidente. Lo viene diciendo desde antes, y particularmente con nosotros. Es una rareza que pese a eso nosotros hemos cooperado tanto. En el campo de lo institucional me parece muy grave lo que hace y me parece una gran injusticia. Pero el campo social me parece lo más preocupante porque la expresión de un presidente construye cultura. Y eso se puede ver, por ejemplo, como después del comportamiento bolsonarista en pandemia creció el porcentaje de la sociedad brasileña que no se vacunó, o cómo la lógica de moda en el menemismo generó también una sociedad más frívola y menos reprochadora de los hechos de corrupción. Entonces esa diatriba violenta y permanente del presidente genera cultura y educa en los más chicos, en los más jóvenes. Ese es el daño más grande que se hace.

– ¿Ve una estrategia detrás de las actitudes y acusaciones recientes del Gobierno?

– Para mí el gobierno ya tomó una decisión. Resolvió confrontar con los gobernadores. Porque los recursos son escasos y están disputando esa escasez de recursos en un proceso de la búsqueda del equilibrio fiscal. Puede haber ganadores y perdedores en términos electorales, pero no tengo duda de que pierde el ciudadano. Después, decidió profundizar el modelo plebiscitario, que saltea las instituciones y que se valida con la gente de forma inmediata y que crea chivos expiatorios y cortinas de humo. Es decir, a los conflictos reales de la economía le busca culpables en vez de soluciones. Tercero, sostener este pacto de impunidad tácito que tiene con el kirchnerismo y con el massismo. Uno puede observar que no avanza en ninguna de las agendas de investigación de los gobiernos pasados. Y la cuarta decisión que tomó es que quiere liquidar a la tercera opción. No puede haber una tercera opción porque necesita construir la dicotomía. Por eso prefiere no confrontar con el kirchnerismo y hacerlo con espacios políticos alternativos que tienen una vocación más constructiva.

– ¿Cree que va a hacer un plebiscito?

– No, no lo va a hacer porque no se anima a hacerlo. Por el riesgo que tendría, aunque no va a decir que es por eso.

– ¿Cómo quedó la interna radical? ¿Las agresiones de Milei los unieron?

– Muy bien, porque nosotros llegamos al recinto con un ejercicio de debate interno muy grande. Y no deja de ser también un dato de la realidad que la agresión sistemática externa une el frente interno.

– Hay radicales enojados por la actitud cooperativa del partido a pesar de los agravios. ¿Qué les dice?

– Primero que no es que ayudamos a Javier Milei. Ayudamos con las ideas que creemos que son acertadas para Argentina. En cualquier momento y en cualquier circunstancia. Fuimos los primeros que evitamos que el kirchnerismo cayera en default. Con nuestros votos, cuando se les rompió el bloque a ellos. Tenemos una ética de la responsabilidad. Somos el partido de la defensa republicana institucional. Nunca vamos a actuar en correspondencia a agravios o a insultos, antes fuimos tortugas, ahora somos tibios, pero la verdad somos una expresión política de racionalidad y honestidad. No actuamos en función de una reacción de enojo.

– ¿Cómo ve la posible fusión de sus ex socios del PRO con La Libertad Avanza?

– La incorporación definitiva del PRO es una muy buena noticia para el gobierno y una muy mala para el PRO. Al Gobierno le aporta gestión, le aporta cuadros técnicos, ya que este gobierno es un barco en la mar sin marineros. Y además le saca el armado peronista que intentó hacer Francos, que nunca termina bien. Ahora, el PRO definitivamente resigna su voluntad de ser un partido liberal, institucionalista y moderno y lo ata a la suerte de un extremo populista.

– ¿Por qué cree que lo hacen entonces?

– Mauricio Macri siente que no tiene alternativa. Yo creo que hay responsabilidad en la mirada de Macri, también hay cálculo y también algunas revanchas de su propia historia. Por el lado de Patricia Bullrich… Al lado de ella, Milei es un tibio. Yo le valoro el coraje, pero no comparto las sobreactuaciones en el campo de las políticas públicas.

– ¿Puede haber fugas radicales a ese nuevo armado?

Puede haber casos mínimos, pero a título personal. los que pueda haber van a ser casos mínimos y a título personal. Nosotros tenemos una responsabilidad de construir una alternativa institucional a los extremos y los populismos. Porque este es uno y el kirchnerismo es otro, y son dos tipos de populismo. Pero además, la responsabilidad de ofrecer un modelo alternativo de país. ¿A qué dos modelos existentes? Al modelo extractivo, deficitario y distribucionista, que nos gobernó, y el modelo fiscalista, primarizante e importador, que tampoco es nuevo. Nuestra alternativa, que es donde tienen que estar nuestras energías, es una Argentina estable económicamente, con un modelo exportador, productivo, innovador y revolucionario en materia educativa.

– ¿La quita de subsidios a los colectivos es una venganza?

– Que hay que lograr equilibrios fiscales y que uno de los temas centrales es la asignación de subsidios no hay duda pero el problema no si de forma rápida o lenta sino si está bien hecho o no. Hacerlo como un hachazo, el golpe va a ser muy fuerte, no para los gobernadores. No veo ninguno que se tome un bondi. Va a ser fuerte para los usuarios. Además se iguala a todos. Es una forma de premiar a los que hicieron las cosas mal y profundiza el centralismo beneficiando al AMBA.

– ¿Qué va a pasar con el mega DNU? La Bicameral que lo tiene que tratar ni siquiera está constituida…

– Es responsabilidad de Martín Menem y tiene que resolverlo cuanto antes. Vamos a insistir para que se conforme y que se le dé tratamiento y vamos a tener el mismo comportamiento que para con la ley. Ya estamos trabajando en un semáforo, creemos que tienen cosas muy valiosas y cosas que eventualmente nosotros no vamos a estar de acuerdo.

– Pero los DNU se aprueban o rechazan en su conjunto, no por partes…

– Nosotros creemos que la Comisión puede, por la autonomía de todos los institutos abordados en el DNU, puede aprobar unos y rechazar otros.

– ¿Plantean reinterpretar la ley de DNU para hacer eso?

– El Congreso es el máximo órgano para darle interpretación a la ley que aprobó, que se hizo pensando en un tipo de DNU, que nada tiene que ver con este de 300 artículos.

– ¿Cómo evalúa el reciente viaje de Milei a Israel e Italia?

– En materia de política internacional no me gustan las excentricidades. Es riesgosa esta sobreactuación del Presidente que va a terminar perjudicando a la causa judía por un mal uso de la misma y que pone en riesgo internacional a la Argentina. Hay que ser serios. Hay que tener estabilidad estratégica y pragmatismo para la búsqueda de los mercados y no solamente para la búsqueda de financiamiento.

Al borde del llanto por la Ley Ómnibus y copiado por Donald Trump

Rodrigo De Loredo en su bancaRodrigo De Loredo en su bancaEn pleno auge de las negociaciones con el Gobierno por la Ley Ómnibus el jefe de la bancada radical de Diputados, Rodrigo De Loredo, tenía el celular explotado de mensajes. Organizaciones de todo tipo, y hasta la CGT, le pedían reuniones para plantearle sus situaciones. En el medio de todo eso, recibió dos llamados que lo sorprendieron: periodistas de la CNN y el Washington Post lo contactaban para preguntarle si iba a demandar a Donald Trump.

Resulta que el 7 de enero el ex presidente estadounidense había lanzado oficialmente su campaña con un spot igual a uno que De Loredo había hecho en diciembre de 2022. Misma música, misma imagen inicial del protagonista caminando de espalda. Misma secuencia de imágenes salpicadas a velocidad hasta detenerse para nombrar conceptos.

«Me copió, sí. Es una obviedad. No sé, se lo pasé a un abogado…», responde ahora De Loredo, que tiene otros problemas más locales que resolver.

Lo cierto es que los spots son una marca registrada en su estilo de hacer política desde hace años. Se tiró en paracaídas, en traje, para el video de lanzamiento y tapa de su segundo libro, «Detener la caída», y posó con un halcón real y música western de fondo para la campaña cordobesa de 2023, entre los videos más recordados.

«Medio vergonzante pero me divierte. Y me gusta asumir el desafío de hacer algo disruptivo para llamar la atención y contar algo que considero valioso», señala.

De Loredo es abogado recibido de la Universidad Nacional de Córdoba, es hijo de una madre escritora y un padre ingeniero. Ninguno con participación en política, aunque su abuelo materno militó y trabajó con el ex gobernador radical, Amadeo Sabattini, un prócer en la UCR cordobesa.

Se casó con su novia desde los 17 años, Carolina Aguad, hija del ex funcionario de Cambiemos, Oscar Aguad. Fueron al secundario y a la universidad juntos y hoy tienen cuatro hijos.

Empezó a militar en política antes de los 18 años. Fue diputado provincial, presidente ARSAT durante el gobierno de Mauricio Macri, concejal de Córdoba Capital y es diputado nacional desde 2021. Presidió primero el bloque de Evolución, ligado a Martín Lousteau, pero ahora que las bancadas radicales se unificaron comanda un grupo de 34 diputados.

Durante el debate de la Ley Ómnibus su bancada, al igual que la que conduce Miguel Angel Pichetto, fueron clave para el avance de la norma que llegó a ser aprobada en general en el recinto.

Cuando se cayó, porque el Gobierno decidió devolverla a comisión cuando iban por la votación en particular del sexto artículo -de más de 300- , De Loredo fue abordado a la salida del Congreso por movileros y hablando de la situación quedó al borde del llanto.

«Es mi forma de ser, soy muy transparente en mis ideas y mis emociones. Me parece que eso reflejó una realidad que es una suerte de impotencia muy grande y de bronca que excede la coyuntura, que se acumula en el tiempo de una Argentina que no sale de fanatismos, de peleas estériles, que refleja lo difícil que es construir algo sólido, que se sostenga en el tiempo, y me parece que surgió con mucha naturalidad. Fundamentalmente me pasó cuando dije que me sentí un poco ingenuo, porque hubo quienes me lo alertaron», asegura ahora en diálogo con Clarín.

Al toque

RODRIGO DE LOREDO - FOTO: LA VOZ DEL INTERIOR.RODRIGO DE LOREDO – FOTO: LA VOZ DEL INTERIOR.Un sueño: que el país ande bien, encuentre su senda y pueda retirarme de la política.

Un recuerdo: el nacimiento de Lucia, mi cuarta hija, un 31 de enero de superluna roja.

Un líder: Fernando Enrique Cardozo

Un prócer: Dos. Los Arturos, Illia y Frondizi.

Una comida: milanesas con papas y ensaladas de la Mirta, en barrio Jardín.

Una bebida: el mate amargo con jengibre.

Un libro: la distopía de Un mundo feliz de Aldous Huxley

Una persona que admire: Jorge Luis Borges

Un placer: correr escuchando música.

Una serie: Billon.

Un lugar: mi casa.

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