3 abril, 2026

Artemis II: por qué la misión lunar no incluye un alunizaje y los desafíos del regreso a la Luna

Aunque la tecnología actual supera ampliamente a la de la era Apolo, la misión Artemis II, que acaba de despegar, no llevará astronautas a la superficie lunar. Te contamos los factores técnicos, presupuestarios y políticos que explican por qué el regreso del ser humano a la Luna es un proceso más complejo y gradual.

“Hoy en día tu teléfono móvil tiene más potencia computacional que toda la NASA en 1969”. La conocida frase del físico Michio Kaku ilustra la evolución tecnológica desde que el Apolo 11 llegó a la Luna. Sin embargo, a pesar de los avances, la misión Artemis II, que despegó este miércoles desde Florida con cuatro astronautas a bordo, no incluirá un descenso a la superficie lunar. Para un nuevo alunizaje habrá que esperar, al menos, hasta la misión Artemis IV, planeada para 2028.

Durante su viaje de 10 días, los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor J. Glover y Jeremy Hansen orbitarán la Luna y realizarán maniobras de preparación para futuras misiones. Artemis III, prevista para el año próximo, tampoco alunizará, lo que plantea una pregunta: ¿por qué tantas pruebas para algo que Estados Unidos logró hace más de cinco décadas?

El programa Apolo, que llevó a 24 astronautas a la Luna entre 1969 y 1972, fue un hito sin precedentes, logrado en el contexto de la Guerra Fría. Su financiación, que llegó a representar casi el 5% del presupuesto federal de EE.UU., respondía en gran medida a motivaciones políticas y propagandísticas. En 1972, con costos elevados y cambios en las prioridades, el programa fue cancelado.

Actualmente, el presupuesto de la NASA ronda el 0,35% del federal. “Es muy difícil convencer al Congreso de aprobar un presupuesto tan desmesurado cuando, desde el punto de vista científico, no había suficientes razones para regresar a la Luna”, explicó en 2017 Michael Rich, profesor de Astronomía de la UCLA.

El programa Artemis, creado en 2017, tiene un costo estimado de 93.000 millones de dólares hasta la fecha y busca establecer una exploración lunar sostenible. A diferencia de Apolo, cuyo modelo no fue diseñado para perdurar, Artemis planea construir una estación espacial en órbita lunar y una base en la superficie, con el objetivo a largo plazo de preparar misiones tripuladas a Marte.

Los retrasos técnicos, como los que afectaron a Artemis II —originalmente planeada para 2024—, y la necesidad de un compromiso político y financiero estable son algunos de los principales obstáculos para el regreso a la Luna. Aunque la tecnología ha mejorado en todos los aspectos, desde la computación hasta la vida en el espacio, el camino hacia un alunizaje sostenible es complejo y requiere una planificación meticulosa.

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