6 mayo, 2026

El ejercicio ideal para el corazón con bajo impacto: la natación

Expertos en fisiología y medicina deportiva coinciden en que la natación es una de las actividades físicas más beneficiosas para el bienestar integral, destacando su impacto positivo en la salud cardiovascular, respiratoria y mental.

La natación se posiciona como una de las actividades físicas más beneficiosas para el bienestar integral, según coinciden expertos en fisiología y medicina deportiva. Este deporte, que suele pasar desapercibido frente a otras disciplinas como el trote o las pesas, activa diversos sistemas corporales y resulta clave para la salud cardiovascular, respiratoria y mental.

En Estados Unidos, su popularidad crece año tras año debido a los múltiples beneficios que ofrece al organismo, de acuerdo con los registros de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. El neumólogo Mitch Lomax, de la Universidad de Portsmouth, Reino Unido, sostiene que la natación proporciona mejoras específicas en la forma cardiovascular, aumenta la fuerza muscular y reduce el riesgo de lesiones traumáticas propias de actividades de alto impacto. Según Lomax, esta práctica deportiva también fomenta una mejor salud mental y el bienestar general en los atletas.

Por su parte, la profesora Lori Sherlock, de la Universidad de Virginia Occidental, subraya la accesibilidad de este deporte: “La natación es una actividad que puede practicarse en todo el espectro de edades y capacidades que existe en otros deportes”. El impacto positivo en el corazón resulta significativo. Hirofumi Tanaka, director del Laboratorio de Investigación del Envejecimiento Cardiovascular de la Universidad de Texas, explica que la natación mejora la circulación y disminuye el riesgo de infartos. “La natación es una actividad rítmica y dinámica de todo el cuerpo que eleva la frecuencia cardíaca y reduce eficazmente la tensión arterial”, detalla Tanaka. El especialista agregó que esta práctica también ayuda a reducir el estrés oxidativo y los niveles de inflamación en el organismo.

El trabajo respiratorio en el agua supone un desafío adicional. Sherlock indica que la presión hidrostática, junto al aumento del volumen sanguíneo central, exige un mayor esfuerzo al inhalar en comparación con el ejercicio en tierra. A nivel musculoesquelético, la viscosidad y densidad del agua ofrecen una resistencia constante en cada brazada, lo que obliga a los músculos a un fortalecimiento constante. “Para impulsarse hacia delante, la natación requiere la utilización de muchos de los principales grupos musculares del cuerpo”, afirma Heather Massey, científica del ejercicio en la Universidad de Portsmouth.

Así, el agua funciona como una herramienta terapéutica y deportiva completa, apta para quienes poseen limitaciones físicas pero buscan mantener un estilo de vida activo y saludable a lo largo de los años.

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