12 C
Buenos Aires
18 mayo, 2024

El novio de la argentina muerta en Cancún: «Tenía un mal presentimiento, yo le decía que no acelerara»

«Tenía un mal presentimiento, sabía que algo podía llegar a pasar. No me lo perdono, es mi culpa». Salomón Romano (27), mexicano, está en la casa velatoria, junto al cajón de su novia, la argentina Betiana Sánchez, cordobesa de 27 años, que murió luego de un accidente, el martes último, en la ruta camino a Playa del Carmen, desde Cancún, donde vivía la pareja que estaba comprometida y se iba a casar antes de mitad de año.

Hace diez días que Salomón y Betiana habían comenzado un emprendimiento que tenía que ver con el alquiler de autos. «Nos veníamos organizando de la misma manera. Yo conducía el auto que debía entregar para alquilar y ella me seguía atrás con mi camioneta. Una vez que hacíamos la entrega, volvíamos juntos».

El martes último la pareja se dirigía a un hotel en Playa del Carmen a entregar el vehículo a un particular. «Yo pasé un semáforo verde y después en la ruta hay una curva muy pronunciada y peligrosa. Ella me avisó en un mensaje de voz que estaba retenida en un semáforo y yo le dije que viniera tranquila, le advertí sobre esa curva que se avecinaba. Y seguí viaje regulando la velocidad, esperándola».

Mexicano del DF, Salomón es un entendido en autos y experto en velocidades, ya que tomó cursos de manejo deportivo, persecución y antisecuestros. «Sé controlar el coche a alta velocidad y nunca tuve un inconveniente. Y cuando estaba con Betiana iba a velocidad moderada… Yo le decía que no corriera, que no se apurara, que no acelerara, a veces trataba de imitarme y yo la regañaba». Se quiebra mientras dialoga con Clarín junto al cajón donde se encuentra el cuerpo de Betiana.

Salomón y Betiana, en su reciente viaje a la Argentina, cuando fueron a ver la película Salomón y Betiana, en su reciente viaje a la Argentina, cuando fueron a ver la película «Muchachos».«Estoy desde la mañana aquí en la sala velatoria, sólo con ella, hablando, tratando de entender todo esto. No lo puedo creer, se fue el amor de mi vida, la mujer que me cambió la vida. Hace unas semanas estábamos en Dubai, hablando de nuestro casamiento y hoy la tengo aquí al lado, sin vida. Éramos el uno para el otro, apenas nos conocimos en noviembre de 2023, flasheamos, fue amor a primera vista y no nos separamos más. Fui a conocer a su familia a Córdoba, en las últimas fiestas y me quedé encantado con su gente. Después nos volvimos a México, nos comprometimos y empezamos a planear la vida juntos».

Desconsolado, intentando mantener su relato, Salomón va y viene recordando «la intensa relación con Betty». Desde conocer la Torre Eiffel, pasando por la Navidad en Córdoba hasta imágenes en un desierto de Dubai. Por supuesto que aparecen el choque fatal de hace tres días. «Yo seguía conduciendo a baja velocidad esperándola pero no venía. Me extrañaba que demorara tanto. Yo estaría a menos de un kilómetro de donde ella se detuvo en el semáforo. Le mandé mensajes de voz, la empecé a llamar una, dos, tres veces y en la cuarta me atiende una persona y se me paró el corazón».

Ultimos chats desesperados de Salomón a su novia Betiana.Ultimos chats desesperados de Salomón a su novia Betiana.«Oye güey, escuché el teléfono y atendí. Ven apúrate, que hay una persona atascada entre una camión y la camioneta». Salomón pegó la vuelta como pudo y en minutos estuvo en el lugar del accidente. «No podía creer lo que veía, estaba Betiana allí, todavía con vida, pero no la podíamos sacar. Esas imágenes fueron terribles, estaba muy lastimada, sobre todo en la cabeza, tenía fractura de cráneo y varias roturas más. Tuvieron que venir los bomberos primero y luego la ambulancia la traslado al Hospital Galenia de Cancún. Llegó con vida, le hicieron cuatro cirugías, pero tuvo dos paros y no resistió».

Salomón y Betiana en una escala en París, rumbo a Dubai.Salomón y Betiana en una escala en París, rumbo a Dubai.«¿Quieres pasar a despedirte?», le consultaron los médicos cirujanos y Salomón permaneció un rato a solas en la terapia intensiva donde se encontraba Betiana. «Estaba conectada a tantas máquinas, la tomé de la mano y le dije cuánto la amaba y le recordé todos los proyectos que teníamos por delante… En ese momento la frecuencia cardíaca llamativamente aumentó, como si me estuviera escuchando y respondiendo, y segundos después la frecuencia disminuyó radicalmente y murió prácticamente en mis brazos».

Salomón hace saber que no han conseguido fondos para colaborar con la repatriación de los restos de Betiana a la Argentina. «Pero yo me voy a encargar para que descanse en paz cerca de su familia. El domingo tomaremos un vuelo y el lunes estaré con Bety en Córdoba».

No puede entender Salomón, no se le pasa por la cabeza retornar a Córdoba «y tener que entregarles el cuerpo a los padres». Entre lágrimas, aparece un momento de alegría pasajera. «La conocí en un bar, estaba con su prima Xiomara. A los pocos días se quedaron sin hospedaje y les ofrecí mi casa, tenía un cuarto disponible. Y ahí se dio algo mutuo. Literalmente el amor había tocado a mi puerta. ¿Qué diría sobre ella? Una chica sencilla, humilde, amorosa, que estaba en el detalle y que tenía muchas ganas de progresar».

«¿Sabes? -comenta en tono intimista-. Nos íbamos a casar el 2 de abril, pero una serie de inconvenientes con los papeles y trámites, decidimos postergarlo unos meses. Le propuse que nos dedicáramos al trabajo, a ahorrar dinero y a mitad de año veríamos la fecha… y estuvo de acuerdo. Mira, tengo el vestido de bodas, lo tengo yo, lo compramos hace unas semanas. No sé qué voy hacer con él». Se disculpa Salomón, no puede seguir hablando. «Mientras hablo contigo, estoy mirando a Bety y no puedo más».

PS

Últimas Noticias
NOTICIAS RELACIONADAS