Una encuesta nacional muestra una leve mejora en los indicadores generales tras la pandemia, pero preocupa el mayor malestar psicológico en jóvenes y la creciente asociación con el uso de inteligencia artificial.
Como cada año desde 2019, el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la UBA presentó los resultados de su encuesta sobre salud mental en Argentina. El estudio, realizado en 2025 con más de 2000 personas mayores de 18 años de todo el país, analiza la evolución del bienestar psicológico, identificando grupos vulnerables y nuevos factores como el uso de redes sociales e inteligencia artificial (IA).
Martín Etchevers, secretario de investigación de la facultad y profesor a cargo del estudio, destacó la importancia del relevamiento: “Argentina necesita algo que reemplace la falta de estudios epidemiológicos. Y si bien este relevamiento no lo reemplaza, es un estudio grande, serio, sostenido en el tiempo, que nos va acercando a tener una idea de cuál es el estado de la salud mental de los argentios”.
Entre los hallazgos principales, se observa una tendencia a la baja en el riesgo de trastorno mental desde el pico registrado durante la pandemia. La proporción de personas en crisis descendió del 51% al 36%, mientras que el riesgo de sufrir un trastorno mental bajó del 8.7% al 6.5%. Etchevers señaló que, si bien la tendencia es positiva, en otros países estas cifras retrocedieron a niveles prepandemia antes que en Argentina.
El estudio incorporó por primera vez indicadores sobre el uso de redes sociales e inteligencia artificial. Los análisis mostraron una asociación entre el uso de IA y mayores niveles de ansiedad y malestar psicológico global. “No podemos decir, basándonos en este estudio, que el uso de IA genera mayor ansiedad… lo que sí podemos decir es que hay una asociación. No sabemos en qué sentido”, aclaró Etchevers, quien especuló que podría tratarse tanto de una causa como de una consecuencia del malestar.
Los datos confirman que los jóvenes y las mujeres son los grupos más vulnerables. El riesgo de trastorno mental es más alto en los participantes de menor edad, y los niveles de riesgo suicida son mayores en personas jóvenes y con un estatus socioeconómico autopercibido menor. En contraste, el grupo de 60 años o más presentó consistentemente las puntuaciones más bajas de malestar psicológico.
Pese a la creciente interacción con IA con fines terapéuticos, el deseo de tratamiento profesional sigue siendo alto. La mitad de quienes no están en tratamiento psicológico considera que lo necesita, señalando las dificultades económicas como una barrera significativa. Los autores del estudio ven en esto una oportunidad para fortalecer las políticas de salud mental, aprovechando el alto desarrollo del campo psicológico en el país.
