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18 mayo, 2024

¿Qué produce un beso en nuestro cuerpo? ¿Cuánto acelera el pulso y cómo afecta a nuestra física y nuestra química?

Todos hemos escuchado la famosa frase del premio Nobel Severo Ochoa “el amor es física y química”. Y es que cualquier experiencia emocional, un susto, un enfado y sobre todo el amor, provocan un proceso químico en el que las hormonas tienen un papel esencial.

Como explica Virginia del Palacio psicóloga de BluaU de Sanitas:

“Si bien es innegable que las hormonas desempeñan un papel fundamental en el amor, no podemos subestimar la complejidad de la mente humana. Cada individuo lleva consigo una historia única, con experiencias pasadas, deseos, y anhelos que conforman su estilo de apego e influyen en la forma en que viven y sienten el enamoramiento”, Por lo tanto, resulta interesante reconocer cómo la complejidad de las respuestas hormonales influye en las percepciones y experiencias románticas. Así, el enamoramiento es tanto un fenómeno emocional como biológico, tal y como aseguraba el científico asturiano.

También está muy justificada esa otra frase que dice que el amor es como una droga. Como explica la doctora Cristina Fernández García, jefa del Servicio en Neurología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja,:

«Cuando nos enamoramos, la dopamina, conocida como la hormona del placer, se libera a niveles extraordinarios. Esta explosión química no solo provoca la sensación de euforia y placer asociada al amor, sino que también comparte similitudes sorprendentes con experiencias como los juegos de azar y la consumición de drogas”.  El enamoramiento es tanto un fenómeno emocional como biológico.

El enamoramiento es tanto un fenómeno emocional como biológico. / Rawpixel. Freepik.

¿Cómo responde el corazón al primer beso?

La autora de “La Neuroimagen del Amor”, meta-análisis publicado en la revista científica Journal of Sexual Medicine por Stephanie Ortigue, neurosicóloga, profesora y científica de la Universidad de Syracuse, en Nueva York (Estados Unidos), ha confirmado con su investigación que son hasta doce las áreas del cerebro que entran en juego, liberando sustancias químicas diversas cuando nos enamoramos e incluso según el momento de la relación en la que nos encontremos..

Pero también existen pruebas concluyentes de cómo afecta el amor al corazón, y sobre todo el primer beso.

Está demostrado cómo aumenta nuestro ritmo cardíaco, por ejemplo, en una primera cita (130 pulsaciones por minuto) o mientras besamos (de 60 a 140 pulsaciones por minuto)

¿Cómo funciona un cerebro enamorado?

Todos estos cambios emocionales y biológicos no se producen solo en el momento del enamoramiento, sino que continúan en todas las etapas del amor, también en la ruptura. Los expertos en neurología de Sanitas explican la red que entrelazan las hormonas y neurotransmisores en cada una de estas etapas: 

La atracción. ¿Por qué nos sentimos atraídos por alguien? Pues los expertos explican que la causa está en las feromonas que percibimos en el aire. “Estas, junto a las hormonas sexuales, los estrógenos y la testosterona, son las encargadas de generar el deseo hacia la otra persona”, explican. 

Y tras esta atracción llega el momento del acercamiento, cuando la adrenalina incita a los primeros acercamientos, provocando aceleración del pulso, boca seca y gestos que buscan captar la atención de la otra persona.

Las feromonas y las hormonas sexuales se activan durante la atracción.

Las feromonas y las hormonas sexuales se activan durante la atracción. / Freepik.

Fase inicial del amor. Si cupido ha acertado con su flecha y se inicia la relación, entra en funcionamiento la dopamina, el neurotransmisor del placer, provoca euforia y un subidón de energía. Según la relación se va consolidando aparece la feniletilamina, proporcionando la popular sensación de “estar flotando en una nube”. 

Este compuesto químico, con efectos que duran entre tres y cuatro años en el cerebro, coincide con la duración típica de la fase apasionada. También hay que tener en cuenta la norepinefrina que provoca euforia, aceleración del corazón, nerviosismo y sudoración”, explican los neurólogos.

Consolidación emocional. Es lo que los expertos denominan la etapa del amor y la intimidad. Aquí el papel protagonista no lo tiene la oxitocina, conocida como la hormona del amor, encargada de crear los lazos emocionales y la experiencia del vínculo en la relación. 

También trabaja en esta etapa la serotonina, hormona de la felicidad, “que mantiene la pasión bajo control y contribuye a un estado de ánimo óptimo y bienestar”. Esta hormona suprime emociones negativas como la ira, pero, el problema que tenemos con ella es que, con el tiempo, el cuerpo se acostumbra a su efecto y este se atenúa, lo que provoca que el organismo la necesite, cada vez, en mayores cantidades para sentirse bien.

En las rupturas se activan áreas cerebrales similares a las de una caída.

En las rupturas se activan áreas cerebrales similares a las de una caída. / Freepik.

Reactivación de la pasión. Después de una etapa de tranquilidad y bienestar surge el momento de reactivar la relación si queremos que esta perdure. Para ello es esencial estimular la liberación de hormonas a través de actividades compartidas y experiencias nuevas en pareja. Las relaciones sexuales frecuentes también ayudan a la liberación de oxitocina, endorfinas y vasopresina, fortaleciendo la conexión emocional.

El desamor. Y como ocurre muchas veces, las relaciones pueden naufragar y producirse la ruptura. En estos casos, “se activan áreas cerebrales similares a las de una caída”, explican los expertos. La oxitocina y la serotonina se reducen lo que va a facilitar la aparición de pensamientos intrusivos y sentimientos de tristeza.

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