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3 diciembre, 2022

Sube la fiebre por Messi y Rosario se volvió una “ciudad temática” por el Mundial

El mundial de fútbol ya se juega en el barrio Las Heras, el territorio de Rosario donde Lionel Messi tiró las primeras gambetas. O en El Torito, el club que vio las diabluras iniciales de Ángel Di María. Desde hace un par de días, con la euforia de los placeres demorados, también se agita la alegría en las calles postergadas de Las Flores, en el sur de la ciudad, el lugar en el que Ángel Correa –convocado de urgencia por la lesión de un compañero– dio sus primeros pasos.

Rosario, la cuna de la bandera, parece haber sumado más celeste y más blanco. Se respira en el ambiente. Se constata en las calles. No importa la distancia que separa a esta ciudad, recostada sobre el río Paraná, con Qatar. Las expectativas con la actuación del seleccionado que conduce Lionel Scaloni, un hombre nacido en Pujato, pero adoptado también por Rosario, donde dio sus primeros pasos futbolísticos con la camiseta de Newell’s, son enormes.

En el barrio Las Heras, del capitán argentino, la fiebre mundialista se disparó en los últimos días. Los vecinos decidieron tomar por asalto fachadas, cordones, luminarias. Todo lo que permitiera ser intervenido para enviar un mensaje al otro lado del mundo.

La casa donde vivía Messi con un mural hecho por vecinos. Foto Juan José García

Hay expectativa e ilusión. Lo exponen familias enteras que visten camisetas de la Selección, pero que también provocan el milagro de un cruce poco habitual en esta ciudad dividida por el fútbol: algunos se pasean con la camiseta de Newell’s, pero trabajan codo a codo para embellecer esas calles del sur con otros que tienen la de Rosario Central. Cosas que puede el Mundial, la Selección y, sobre todo, Lio Messi.

Las guirnaldas celestes y blancas cruzan las calles y adornan los balcones. Los cordones están pintados con los mismos colores, claro. Hasta los niños se pasean con la bandera dibujada en los rostros. “La idea es ponerle color al barrio”, explica con entusiasmo Diego Vallejos, del club El Campito, ubicado en los terrenos donde se descubrió la magia del diez.

Pero lo que más impacta, lo que más se destaca, son los murales en su homenaje. El barrio está inundado con dibujos que lo retratan.

Guirnaldas en la calle en el barrio Las Heras, donde brota el entusiasmo por Messi y la Selección. Foto Juan José García

Un par de artistas argentinos que residen en Australia viajaron especialmente para reproducir una difundida fotografía en la que se ve a un Lio de apenas 8 años, la camiseta roja del Club Grandoli y una copa con la que se muestra inocente y triunfante.

Los autores de la obra, uno nacido en Córdoba y otro en Buenos Aires, esperan retratarlo, dicen, después de la Copa del Mundo con otro trofeo en la mano. ¿Será?

La reproducción de una foto de Leo, con 8 años, un trofeo y la camiseta del Club Grandoli. Foto Juan José García

La idea es pintar casas, adornarlas y confeccionar un total de tres murales, además de todos los que ya embellecen el barrio: uno en el El Campito, otro en la casa natal de Lio y un tercero a la vuelta de su vivienda.

El miércoles a la tarde pasó por el barrio Matías Messi, hermano de Lionel. No se bajó de su camioneta, pero habló con cada vecino que se le arrimó. Todos insistían con que le trasladase a su hermano, capitán del seleccionado, un pedido: “Que traiga la copa, por favor”.

Matías tenía previsto viajar a Qatar después de esa visita al barrio, así que la sugerencia podrá trasladarla personalmente, aunque el diez tiene claro lo que quieren en Argentina: lo mismo que él.

Matías Messi pasó por el barrio Las Heras antes de viajar a Qatar y los vecinos le mandaron mensajes de aliento para Lio. Foto Juan José García

El barrio Las Heras está movilizado y las acciones superan la intención de pintar, intervenir y embellecer sus calles y fachadas. En estos días hay encuentros culturales, shows musicales. Hasta se lanzó una canción en homenaje al más ilustre de los vecinos: “Messi es carnaval”.

Rosario, tierra de cracks

La presencia estelar de Messi es simbólica para la ciudad, pero también la de Di María. Los chicos que practican fútbol en su primer club lo tienen como un inevitable referente. Se reúnen con camisetas del seleccionado y durante el certamen proyectan hacerlo más de una vez.

El reconocimiento hacia las figuras de Messi y Di María queda expresamente reflejado en la Fiesta de Colectividades, el encuentro más multitudinario que tiene Rosario desde hace años y que se está desarrollando por estos días. Se proyecta que en esta edición pasen por el parque del Monumento a la Bandera, donde se realiza el evento, un millón de personas.

Hasta los cordones de la vereda alientan por Messi. Foto Juan José García

En el stand argentino se luce un enorme mural pintado por Milena Kustto. Tiene, como no podía ser de otra manera, para marcar la identidad rosarina, los rostros de Messi y Di María. Panorámica ideal para tomarse una fotografía.

Subidos a la fiebre del mundial, los organizadores dispusieron distintas actividades lúdicas vinculadas con el torneo que se disputa en Qatar. El recorrido propuesto permite convertirse en hincha o en jugador.

Todo evoca a Messi en las calles del barrio Las Heras. Foto Juan José García

Con familiares o amigos, y con atuendos a disposición para vestirse de fervoroso simpatizante, en un stand se propone alentar a la Selección con canciones propias o ajenas. La actividad queda registrada en un video para que la gente se pueda llevar el recuerdo.

En otro sector se busca experimentar directamente con el juego. Hay pelotas, un arco y hasta un referí a disposición para simular acciones de un partido.

También es posible llevarse un sourvenir. Los visitantes pueden estampar alguna frase mundialista en una remera, bolso o cualquier objeto de tela que se desee. Quien se acerque con el objeto que eligió, puede llevarse la estampa imaginada.

Vecinos pintan de celeste y blanco las calles de Rosario. Foto Juan José García

La fiebre es general y recorre la ciudad. Lentamente, los vendedores de gorros, banderas y vinchas, comienzan a confundirse con el paisaje habitual. En la zona del Monumento a la Bandera o en las arterias más transitadas de los barrios periféricos.

La ilusión es como el celeste y blanco que va inundando las calles de Rosario, la tierra de Messi: crece hora tras hora. Y hay emociones, como las gambetas del diez, difíciles de detener.

Rosario. Corresponsalía

MG

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