Los cuatro tripulantes de la misión completaron más de 18 meses de preparación para una travesía de 10 días, abarcando desde simulaciones técnicas hasta supervivencia en el océano.
Los astronautas de la misión Artemis II de la NASA, que tiene como objetivo el regreso a la Luna, atravesaron un riguroso entrenamiento de más de 18 meses. Este período fue considerado indispensable por la agencia espacial para preparar a la tripulación que completará una misión de aproximadamente 10 días. “El entrenamiento es prepararlos para hacer todo lo que está planteado en las tareas de la misión y operaciones diarias, así como reconocer y resolver situaciones inesperadas”, explicó Jacki Mahaffey, jefe de la oficina de entrenamiento de Artemis II.
La preparación, que no dejó nada librado al azar, comenzó con una etapa de tres meses donde los astronautas estudiaron y memorizaron el interior de la nave Orion, conociendo cada panel, botón y sistema. Posteriormente, el entrenamiento pasó al terreno. Los cuatro tripulantes viajaron al cráter de Mistastin en Canadá, un sitio elegido por su similitud con la superficie lunar, para practicar técnicas de exploración e identificación geológica.
Además de las simulaciones en el Centro Espacial Johnson en Houston, que recrean condiciones orbitales, la tripulación realizó vuelos en aviones T-38 para desarrollar percepción espacial y adaptabilidad bajo presión. La capacitación también incluyó un componente médico completo, primeros auxilios y el diseño de un menú personalizado en un laboratorio de sistemas alimentarios, enfocándose en nutrientes críticos como la vitamina D y el hierro.
El entrenamiento físico se centró en fortalecer el core, esencial para moverse en ingravidez, y en actividades con el traje espacial. Para contrarrestar la pérdida de masa muscular, cada astronauta realizará 30 minutos diarios de ejercicio con un dispositivo especial durante la misión. La NASA también preparó a la tripulación para emergencias, con entrenamientos de flotabilidad, evacuación rápida y supervivencia en el océano, incluyendo una prueba en el Pacífico con la Marina estadounidense.
Finalmente, se hizo hincapié en la importancia del descanso. Los científicos de la NASA exigen ocho horas de sueño por día para la tripulación, que utilizará sacos de dormir colgantes, una práctica que también ensayaron durante meses para adaptarse a la falta de gravedad.
