En el marco del Día Nacional de la Papa, la Comisión Nacional contra la Biopiratería informó que 17 variedades del tubérculo cuentan con protección de propiedad intelectual, otorgada por el Indecopi a entidades como el INIA, el CIP y la empresa Frito-Lay.
El Día Nacional de la Papa se conmemora cada 30 de mayo en Perú. Según informó la Comisión Nacional contra la Biopiratería, que lidera el Indecopi, el país cuenta con 17 variedades de papa protegidas mediante certificados de obtentor. Esta protección, alineada con los principios de propiedad intelectual, incentiva la investigación y el mejoramiento genético del cultivo.
La Dirección de Invenciones y Nuevas Tecnologías del Indecopi otorgó estos certificados a cuatro entidades: el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), el Centro Internacional de la Papa (CIP), la empresa Frito-Lay North America, Inc., y una variedad compartida entre el INIA y el CIP. Seis variedades pertenecen al INIA, seis al CIP, cuatro a Frito-Lay y una es de titularidad conjunta. El sistema de certificados de obtentor protege legalmente las nuevas variedades vegetales, permitiendo que quienes realizaron inversiones en investigación agrícola aprovechen los frutos de su trabajo.
La propiedad intelectual también beneficia a los productores mediante marcas colectivas registradas ante Indecopi, que permiten a asociaciones de agricultores diferenciar sus productos y acceder a mercados nacionales e internacionales. La Comisión Nacional contra la Biopiratería monitorea ocho especies nativas peruanas, entre ellas la papa, para evitar el uso indebido de recursos genéticos. Hasta la fecha, ningún sistema internacional de patentes reportó casos de biopiratería vinculados a variedades nativas de papa.
Según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), Perú posee más de 3.000 variedades de papa, lo que lo convierte en el mayor centro de diversidad genética del cultivo a nivel mundial. Más de 700 mil familias dependen de la cosecha y comercialización del tubérculo. Las autoridades recordaron la importancia de la innovación y el respeto a la propiedad intelectual para el desarrollo sostenible del sector agrícola.
